León

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Me dije ante el paso de cebra: «Qué lugar tan extraño para un anuncio de compro oro». Pero se trataba de un mensaje del Ayuntamiento para recordarnos a los peatones los peligros que corremos. Están escritos sobre el asfalto, en grandes letras amarillas que ni a Homero le hubiesen pasado desapercibidas. Dice el texto: «Uno de cada tres heridos en accidentes de tráfico son peatones. Atención todos somos peatones». Y seguidamente te especifica la dirección en que debes mirar, algo que ha levantado ciertas suspicacias ideológicas. En el paso de cebra de Alférez Provisional en dirección al bar Cantábrico el mensaje dice «Mira a tu derecha», que puede quedar algo franquista, pero a la vuelta ya es «Mira a tu izquierda», mayor ecuanimidad vial imposible. Queda más democrático «Mira dónde quieras», pero quizá aumentaría la siniestralidad. En fin, mire usted en la dirección en la que vienen los coches y cruce los dedos. Personalmente, el texto completo me parece demasiado largo para recorridos tan cortos. Entre un escueto «precaución, amigo peatón» y tal parrafada existen posibilidades intermedias, tantas como entre el microrrelato y la novela. Mejor es ir atento al propio acto de cruzar la calle, que siempre tiene algo de desembarco de Normandía, no vaya a ser el remedio peor que la enfermedad. Todos tenemos un amigo que se ha partido la crisma por despistarse al leer un cartel de «cuidado con el escalón».

El mensaje municipal, que incluye unos peatones dibujados, parece un grafiti sobre el que hubiese caído Falete, en uno de sus saltos de trampolín. ¿Mira a la derecha? ¿Mira la izquierda? Tal como está el tráfico de la política, si miramos no salimos de casa. Demasiados atropellos.

Estamos ante una loable iniciativa de educación vial, pues toda prudencia es poca ante el tráfico, pero ni siquiera en estos tiempos, tan propicios para caminar cabizbajos, parece muy razonable distraerse leyendo Los hermanos Kamarazov en un paso de cebra no regulado por semáforo. Algo arriesgadín. Ahora, además de los medios de locomoción habituales te puede atropellar también una calesa o una bicicleta conducida por chófer. Peatón: cruza con cuatro ojos. Y a ser posible, con seis.

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