CORNADA DE LOBO
Sin titularse
Todos los arquitectos, menos dos que a Sócrates le consten, están que trinan en mensajes o comunicados y arden en sublevaciones contra el proyecto del gobierno de tolerar la entrada en la edificación de gentes capacitadas que no sean necesariamente titulados en arquitectura.
Vaya, hombre, les tocaron los garbanzos (también el arquitecto vuelve a la legumbre, que está el gremio algo amiseriado hoy no viendo obra después de aquella hemorragia de polígonos, adosados y topalante que les colocó en la hélice profesional del honorario).
Piensan los arquitectos que una casa, una edificación o incluso una tapia no puede tener todas las garantías técnicas si los planos no están firmados por un colegiado.
En fin, coto cerrado.
Vamos ahora, sin embargo, por esos pueblos agazapados en las cuestas gigantes de la Cabrera o en la austeridad maragata o en las tierras de barro y tapial... esos pueblos son un racimo de casas hijas de una arquitectura tradicional... cada una de esas casas levantadas hace cien o doscientos años no tuvo detrás a un arquitecto, sino gente de pueblo sin más titulación que su experiencia escocida... y ahí siguen esas casas en pie, aunque presentaron algunas una notable dificultad técnica al levantarse en ladera pindia o con muros curvos y equilibrios imposibles.
¿Y las bodegas?... hay en León unas cincuenta mil excavadas y en ellas no metió mano ningún arquitecto... no son pocas las que han resistido ocho o diez siglos sin mayor daño... ¿qué palomar requirió un titulado para lograr su aplomo y hermosura?... ¿y las pallozas?... ¿y los molinos maquileros’... incluso puentes hizo el pueblo sin llamar a capítulo a ingenieros o arquitectos.
Un maestro albañil, no más, era lo que se pedía para levantar el ingente patrimonio de arquitectura popular que aún hoy resiste en estas tierras. Y un simple aparejador podría hoy resolver toda esa edificación menuda y clonada que tanto abunda. Incluso a un lego le sobraría con internet.
Por lo demás, ¿están orgullosos los arquitectos con la vulgaridad maciza y pedorra que firman en la arquitectura de nuestras ciudades y pueblos?...