EL CORRO

Más con menos, pero mucho menos que antes

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PEDRO VICENTE
León

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Entre los mantras que venimos escuchando para edulcorar los efectos de los recortes presupuestarios está ese tan socorrido de que es posible compensar la situación a base de «hacer más con menos». En realidad, equivale a decir que es posible mejorar la eficiencia en el gasto publico, lo que a su vez lleva implícito el reconocimiento de una ineficiencia previa. Pero no nos quedemos en esta simpleza. Como dejó dicho El Guerra en una de sus inexorables sentencias, «lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible».

Cuando en vez de podar cuidadosamente a mano y con tijera, se echa mano de la motosierra, pasa que se corta mucho más allá de lo que podía resultar superfluo y prescindible. Ha sido el caso, sin ir más lejos, de las ayudas emanadas de la Ley de Dependencia que, con el pretexto de apostar por la profesionalización de los cuidados, han quedado reducidas a la mínima expresión. Y ocurre que Castilla y León, Comunidad que era pionera en el campo de los servicios sociales, ha perdido el liderazgo que ejercía en la materia. Ha pasado del primero al cuarto puesto en el Indice de Desarrollo de los Servicios Sociales que elabora la asociación de directores y gerentes del ramo, ahora por detrás e País Vasco, Navarra y La Rioja. A ello lógicamente no es ajeno el recorte presupuestario del 8,6 por ciento que lleva acumulado la Consejería de Familia desde el año 2009.

Y de las consejerías que administran el llamado gasto social la de Familia no es la que ha sufrido mayores recortes. Esa es la de Educación, que en los tres últimos años ha visto reducido su Presupuesto nada menos que un 19 por ciento. El próximo informe Pisa nos ilustrará acerca de las consecuencias en el rendimiento escolar y la calidad de la enseñanza. El propio consejero, Juan José Mateos, estima que en Castilla y León los recortes en Educación han llegado al límite, calificando de doloroso haber tenido que prescindir de 700 profesores que él mismo consideraba necesarios.

Y mucho podríamos hablar, repago farmacéutico aparte, del deterioro sufrido por la Sanidad Pública a causa de sus recortes presupuestarios (un 7,8 por ciento en el último trienio). Por ejemplo, el incremento que han registrado las listas de espera quirúrgicas del Sacyl, que al concluir 2012 habían aumentado en un 7 por ciento, pasando de 56 días de demora media a 111. Solución para corregir el resultado del recorte: desviar parte de las intervenciones quirúrgicas a la Sanidad privada mediante un plan de choque presupuestado en 12 millones de euros.

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Es probable, aunque no seguro, que en determinados capítulos del gasto público se esté haciendo más con menos. Pero de lo que no hay ninguna duda es de que en todo caso se sigue haciendo mucho menos que antes.