EDITORIAL

La coherencia se diluye cuando afecta al bolsillo

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León

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En la presentación de la nueva temporada del Musac ha surgido la sorpresa de que algunos no han roto relaciones con este centro cultural tanto como habían pregonado. Agustín Pérez Rubio, que dimitió como director hace unos meses y que ayer mismo protagonizó un espectáculo bochornoso al marcharse del acto, cobra por una exposición que se dejó autoadjudicada. Todo un gesto de falta de coherencia en quien está cuestionando abiertamente la gestión de este centro cultural desde hace ya varias semanas.

Pero parece que ese desaire y ese ataque hacia la situación actual del Musac es intermitente y sólo surge en las declaraciones públicas mientras que se olvida cuando toca pasar por caja, en este caso, a por 12.000 euros.

Pérez Rubio dirigió el Musac durante tres años y medio hasta que presentó su dimisión. Al anunciarla —en julio del 2012— se fue alegando cansancio y ha sido ahora, muchos meses después, con la marcha de Eva González-Sancho cuando se ha embarcado en una cadena sinfín de insinuaciones y acusaciones sobre las que aún no ha presentado ninguna prueba ni dato concreto. Y ahora avanza otro paso, con un desaire de mal gusto al presentar su propia exposición, porque intenta prolongar artificialmente una polémica en el Musac que ha quedado probado que es cosa de unos pocos.

El nuevo director se merece un respeto profesional, aunque sea desde la discrepancia. Se echa en falta coherencia, sobre todo si se piensa pasar por caja.

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