CORNADA DE LOBO
Alza el rabo
Tras el coito, tristeza.
El leonesismo tuvo su orgasmo político cuando, en su día, el demérito de socialistas y populares les puso en bandeja el voto de los descontentos... entonces, los cazurrotarras de corbatina se empeñaron en venderlo como propio, no lo entendieron ni lo trabajaron, deliraron con su trocito del pastel permitiéndose colocar a la peña-peñascate de Cabrín Cabrate (y¡alza el rabo, León!)... dilapidaron tanto crédito... y a la vuelta de la esquina les vino un soplamocos en oblicuo y, después, una culada algo ridícula que anunció nuevos estrépitos.
En realidad, el leonesismo ha venido marrando todas sus oportunidades.
Las tuvo siempre que la gente estaba cabreada y aparecía un líder con inclinación altanera o vocinglera. Pero ocurrió que entre los líderes comenzó bien pronto una devoración instintiva que lleva a los delfines a comerse a su tiburón... y así, Rodríguez de Francisco devoró a un Morano en fuga para que después le devorara a él Joaquín Otero que, a su vez, fue devorado por Javier Chamorro, quien, finalmente, no sé si sucedido o devorado, deja la sillona gestatoria y rotatoria del partido a otro abogado (¿no es curioso o sospechoso que todos los que han timoneado el upelismo sean abogados?... «de picapleitos no pasó nunca León», se lamenta siempre Sócrates).
El nuevo que ha venido a capitanear el revolutum leonesista tuvo el otro día una salida de pata de banco al invitar a Morano a regresar a esos balcones. Muy mal tiene que verlo si cree que el leonesismo necesita resucitar al réprobo que insultaban en su día por traición al pasarse a un PPPucelano.
Y Morano ha dicho «mus», paso, no me envides, aunque repudiado hoy por el PP y haciendo su último viaje parlamentario en la patera del grupo mixto, vete tú a saber... «parajodas» más insólitas son aquí pasto diario.
En fin, el «sendinismo» que inventa el nuevo ¿ líder ? necesita rescatar las altisonancias moranistas que tanto voto cojo pillaron... y eso es que no se fía ni de sí mismo, barrunta más batacazo... y Sócrates, a lo suyo: ya, pero el programa de esta gente ¿es de derechas, de izquierdas o del ayayay?...