Manuel Arias Blanco
Ajustes, pero salarios dignos
Vayamos a lo más cotidiano y asequible. El Gobierno debería limitar las competencias o, al menos, debería exigir el cumplimiento de las normas básicas. Al ciudadano normal nos rechinan ciertas declaraciones sean de uno u otro partido. Después, quién sabe, igual cumplen como el que más, pero nos queda la duda. Una cosa es el diálogo y el contraste y otra la obligación de jugar todos con la misma baraja. Falta, pues, un apremio a esas comunidades que se saltan a la torera cuanto sale del Gobierno central, como si quisieran imponer su ley, como si declararan su soberanía cual reino de taifa. Mal vamos por este camino. Por este camino se han creado embajadas, canales de televisión, etc.
Suponiendo que todos avanzamos por el mismo camino, toca revisar qué podemos hacer para encauzar la crisis, para salir de ella. Desde luego, creo necesario eliminar el Senado y las diputaciones porque no aportan nada o porque otros organismos pueden suplir fácilmente sus tareas Hay que reducir el número de diputados, al menos los autonómicos. Son excesivos esos parlamentos interminables donde se habla y se dictan leyes sin demasiada maniobra. Y daría prioridad a los ayuntamientos como ejecutores de los planes parlamentarios. Sería la institución más próxima y autorizada para llevar a cabo los desarrollos adecuados a cada región, por su proximidad y cercanía. También esta institución debería sufrir notables cambios en cuanto a número y población. Habría que agrupar pueblos y formar una especie de partidos judiciales.
Otro paso no menor sería, como ya afirmé en otras ocasiones, la asignación de un solo cargo por persona. No podemos permitirnos el lujo de acaparar ni siquiera dos puestos sabiendo que hay paro, mucho paro. Con esto subiría el empleo bastante y se daría paso a una juventud formada y necesitada del trabajo como el comer. Y ligado a este aspecto estaría la enseñanza que debería tener una planificación acorde con el pueblo, región, idiosincrasia, etc. A nadie se le escapa que es necesaria una Formación Profesional de calidad y una carga de estudio adecuada a la futura profesión.
No creo que la solución esté en la reducción excesiva de funcionarios: son ellos, gracias a su estatus, los que claman ante las injusticias, los que denuncian cuando se producen atropellos. La alternativa sería el «dedo» y entonces sí estaríamos en un estado de sumisión continua y de enchufismo.
Acabo con una reflexión. Tenemos el salario mínimo de los más bajos de la Europa avanzada. En nada comparado con el de Holanda, Francia, etc. ¿Qué quiere decir? Posiblemente que el nivel de vida sea más bajo, sobre todo si quisiéramos vivir en esos países. Pero aquí, uno que trabaje y tenga un sueldo digno, puede «disfrutar» de cierta holgura y bienestar, al menos en pueblos o ciudades de medio pelo Otra cosa es vivir en una gran ciudad. Solo que no puede haber tanta diferencia entre los salarios. Habrá que elevar el salario mínimo y reducir los grandes sueldos para compensar medianamente esta diferencia, a veces, abismal entre unos y otros. Se entiende la responsabilidad, el estudio, etc., pero no debe haber tanta distancia.
En estos momentos de escasez de trabajo, quizá haya que «repartirlo» para que todos se sientan integrados en la sociedad. Si tocan momentos apretados ya vendrán otros mejores, pero hay que hacer un hueco a todo aquel que quiera sumarse al mercado laboral. Es lo mínimo. Ese día todos podremos mirarnos a la cara sin vergüenza.