Publicado por
pedro vicente
León

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No sé quién fue el genio que anunció que este año no habría verano, una supina estupidez que la realidad se ha ocupado de desmentir, de igual forma que hace años que verano no es sinónimo de relajación política. El panorama está que arde y si no que se lo pregunten a Rajoy, quién con toda seguridad está viviendo el momento más tortuoso de su ya dilatada trayectoria política. Y no precisamente a causa de la crisis, como le pasó a Zapatero por culpa de la prima de riesgo durante su último verano en La Moncloa. Ya hemos comentado aquí que la política nacional y la autonómica no siempre van al compás. Ahora tenemos un buen ejemplo. Mientras Rubalcaba pide la dimisión de Rajoy e incluso amenaza -pienso que de farol- con presentar una moción de censura, en Castilla y León el número tres en Ferraz y portavoz socialista en las Cortes ratifica hoy mismo su reciente acuerdo con el gobierno de Juan Vicente Herrera. Un acuerdo que, además de establecer el marco de la futura «ordenación territorial» de la comunidad, incluye la reapertura de las guardias médicas rurales suprimidas el pasado octubre y otro miniplan de empleo como el aplicado este año por cuenta de la amnistía fiscal aprobada de tapadillo en la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos de 2013.

En la agenda de este agitado mes de julio está el Consejo de Política Fiscal y Financiera que tiene que revisar el límite de déficit permitido a las autonomías en el presente ejercicio. O sea, decidir si dicho límite es el mismo para todas, como hasta ahora, o se abre paso el llamado déficit a la carta o asimétrico que reclaman determinadas comunidades de distintos signos políticos. En los próximos días habrá contacto bilateral entre el ministro Montoro y el gobierno Herrera, a fin de acercar posiciones. La postura inicialmente inflexible de la Junta a favor del déficit uniforme se ha ido modulando y todo parece indicar que acabará aceptando cierta asimetría. En cualquier caso no se debe olvidar que el agravio en este capítulo es relativo, ya que lo que se ventila no es ningún reparto de fondos, sino simplemente la capacidad de endeudarse por parte de cada comunidad.

Otra cosa será la futura revisión del actual modelo de financiación autonómica, que presenta perspectivas nada halagüeñas para las comunidades con «balanza fiscal» negativa, esto es, aquellas en las que el Estado gasta más de lo que recauda. Veremos si después de considerar perjudicial el actual modelo, el siguiente no agrava la insuficiencia financiera de esta comunidad autónoma. No digamos ya si se abre paso el principio de «ordinalidad» que está comenzando a asumir el PSOE, postulado que se da completamente de bruces con el compromiso de consenso mantenido en Castilla y León respecto a la financiación autonómica.

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