Publicado por
ANDRÉS ABERASTURI
León

Creado:

Actualizado:

Me pregunto si esa vieja expresión tan española y tan triste de «aún hay clases» o la de «no sabes con quién está hablando» siguen vigentes en plena democracia; y no pienso en clases económicas porque, naturalmente, ya sé que hay ricos y pobres y —peligrosamente— cada vez menos clase media. Hablo de clase como «poder», ese concepto resbaladizo y que es difícil ubicar cuando se profundiza un poco.

El poder no lleva necesariamente uniforme ni forma parte evidente del entramado social. Sabemos el poder que tiene un policía, un ministro, un medio de comunicación o el cardenal Rouco. Pero hay otros poderes más difuminados y contra los que, al parecer, no pueden ni los policías, ni los ministros, ni los medios, ni los cardenales.

Y me refiero a cosas tan dispares como el club de fútbol Deportivo de Guadalajara frente al Deportivo de la Coruña o de las comunidades autónomas que no sólo reciben un trato especial de Hacienda frente al resto sino que, tranquilamente, anuncian que ni así van a cumplir lo ordenado. Me refiero a los «paseíllos» hacia los juzgados de algunos imputados que lo hacen por la puerta de atrás mientras el resto aguanta la bronca de la turba y el deslumbramiento de los flashes.

Y hablo —para que no todo sea tan evidente— de los caídos en desgracia pública contra los que vale todo, incluso se levanta la veda para hacer sangre permitiendo divulgar correos o mensajes de muy mal gusto pero que son personales y que nada tienen que ver con sus presuntas actividades delictivas: caso Urdangarín al que por muchos motivos, incluso personales, no profeso el menor aprecio.

El Guadalajara desciende en los despachos porque es un club pequeño mientras que el de La Coruña se salva porque no lo es. Habrá razones legales pero la realidad es la realidad. Y Cataluña, Andalucía, Baleares, Valencia y Murcia (las tres últimas gobernadas por el PP) se salvan de los duros ajustes que el resto ha tenido que hacer recortando hasta el dolor. Fiscalidad a la carta o fiscalidad menú del día, depende de quién seas.

Cargando contenidos...

Aun hay clases. Todas estas decisiones —y muchas más— que no terminan de entenderse puede que tengan una razón, una explicación, un recoveco legal, pero, a los ojos de la gente, esto no es serio. Y nosotros soñando con que todos éramos iguales ante la Ley y ante Hacienda. Pues se ve que no.