EDITORIAL
El centro social de Fabero será por fin útil
Fueron cuatro millones de euros los invertidos. Una cantidad económica realmente importante y que acabó creando un problema. Porque eso es lo que ha sido el conocido como centro de grandes dependientes de Fabero durante los últimos cinco años. Desde su construcción ha permanecido vacío y deteriorándose a la espera de una solución que le diese un uso a un inmueble construido en los últimos años de bonanza como un gran proyecto social que al final se demostró inviable por los elevados costes de gestión que generaba.
Ahora la Fundación Ayalde se ocupará de darle vida. El proyecto prevé que antes de finales de año abra sus puertas con un total de 59 plazas para personas dependientes. La idea concertada por esta fundación a través de la cesión aprobada por Cáritas prevé beneficios directos para el Ayuntamiento de Fabero. Habrá ocho plazas reservadas para este municipio y para la ONG, y también en materia laboral se dará prioridad a los habitantes de esta cuenca, tan afectada por la crisis minera, en la contratación de los treinta trabajadores necesarios.
La historia de este centro de dependientes, que ha estado cargada de tantos despropósitos, entra ahora en una etapa esperanzadora para acabar con ese abandono que sufre el edificio desde que fue acabado en 2008.
Fabero se beneficiará por fin de un inmueble que, al menos, podrá abrir sus puertas y tener un fin que justifique una inversión de dinero público tan importante.