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PEDRO TRAPIELLO
León

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Todo es bueno o todo es malo en según qué cantidades. Esto lo aprendió de antiguo el hombre, aunque seguramente lo intuyó mucho antes una mujer.

Así, un veneno puede ser medicina en su medida... y a chutarnos unos virus atontados lo llamamos vacuna.

Para algunos, por ejemplo, el tequila es medicinal y Chavela Vargas lo demostró, aunque no puede decirse que fuera moderada con la pomada .

Y ahora anuncian que viene el tequila con sus ganas y su ley a destronar a la ginera y su moda casi universal del gin-tónic... dicen que será tendencia (o emergencia) y confiemos en que no lo llamen tequi-tónic... habrá cambio en el trono de la noche copera porque el mejor momento de las modas es cuando, después de haberlas seguido como un converso o un panoli, crees sentirte con todo el derecho del mundo a cagarte en ellas... baibai, yintonis.

Efímera gloria ginebrina...

... viene el tequila arreando.

El tequila previene o cura no sé cuánto, lo dice un estudio de la universidad mejicana de Guadalajara; entre otros beneficios, protege de cáncer al colon. Andan por allí Eduardo y Raquelíviris y nos mandan un extracto, junto a una lista de otras virtudes ciertas y propiedades que el saber secular atribuye al tequila... tantas, que no hay pomada en el mundo que junte ni la mitad, a saber: Quita la angustia, extingue la culpa, suelta la lengua, afloja el calcetín ó la media y los calzones, lima asperezas, arregla corazones rotos, acerca amigos, elimina la timidez, afina la voz, da calor, hace amigos, cierra tratos, abre puertas, acorta las esperas, cura la tristeza, aumenta la alegría, mejora la digestión... y mata las lombrices .

Asombrado por la letanía benéfica de este jarabe, imagino a prebostes populares tirándose a la botella (de tequila) por ver si quita la angustia y extingue la culpa... adelante, pero tiene contraindicaciones: también suelta la lengua ... ah, eso no, vade retro, mejor callados... y Bárcenas, sobre todo... o todo sobre.

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Y Sócrates dice: pues páguese a los partidos la mitad en tequila si es verdad que mata las lombrices , su eterno parásito intestinal que no teme a nidiós, sólo al jefe, al tesorero, al ajo... y al tequila.