EDITORIAL
Respuesta contundente ante los agresores
La lacra social de la violencia de género, violencia machista extendida y camuflada a veces por consideraciones sociales difíciles de entender, exige de respuestas contundentes y inmediatas que tienen en las medidas coercitivas el mejor remedio disuasorio; y por supuesto el mejor alivio para las víctimas de esta enfermedad social que acogota a las mujeres. El ejemplo de esta respuesta colectiva está en los medios dispuestos por el Ayuntamiento de León para hacer efectivo el auxilio que necesitan quienes padecen la embestida del abuso y la brutalidad y la respuesta contundente al agresor. El Grupo de Atención a Mujeres Maltratadas de la Policía Local, el Gamu, es el máximo exponente de una tarea que apuntalan todos los estamentos que asientan la estructura social. Un arma eficiente contra una forma de agresión que a tenor de las estadísticas supera cualquier límite de raciocinio que ha de definir a una sociedad sana. Casi medio millar de personas se incluyen hoy en las líneas de protección y asistencia que ofrece la administración municipal ante la violencia de género; velan por el cumplimiento de más de trescientas órdenes de alejamiento. Y superan con creces el centenar de víctimas que viven bajo la amenaza de una agresión y se resguardan en un programa de protección riguroso. Asesores jurídicos y psicólogos completan el círculo con el que la sociedad acordona a las víctimas. Verdadero valor de respuesta para combatir al agresor y al miedo a denunciarlo.