AL TRASLUZ
Dichoso instrumento
Decía Freud que nuestros errores en el lenguaje revelan qué nos está pasando por el subconsciente, ese lugar que queda según llegas al ego, la primera rotonda y luego ya todo recto. Es decir, si usted lector va a la carnicería y en vez de pedir dos pechugas de pollo, como era su intención, se equivoca y las pide de Jennifer López, significa que su subconsciente tiene ganas de ir al cine. Interesante teoría. Según eso, si el alcalde de Ponferrada dijo que Nerón tocaba el arpa, en vez de la lira, las explicaciones no hay que pedírsela a él sino a su maestro armero, o sea, a su subconsciente, que es él mismo pero con estatuto aparte, como mister Hyde respecto al doctor Jekyll. El padre del psicoanálisis dijo también que los errores verbales reflejaban deseos reprimidos. O sea, don Samuel se equivocó porque hubiera querido ser concertista de arpa. Pues nada, nada. No creo que pueda aprender a tocar el instrumento en dos tardes, como la economía que quisieron enseñarle a Zapatero, pero es ponerse. Por cierto, se ha tomado muy mal que la oposición le recriminase el gazapo: «dije el arpa por no decir que se tocaban otra cosa». Pues que uno sepa la nariz no es instrumento de cuerda. Además, no todos los errores son malos, Colón partió en busca de una ruta hacia las Indias y terminó descubriendo América. El subconsciente del navegante debía de tener ganas de que inventasen las películas del Oeste. Normal.
No es al error al que debemos temer, sino a la incapacidad para rectificarlo. Por ejemplo, el actor Mickey Rooney (1920) lleva toda la vida rectificándose a sí mismo. Se ha casado ocho veces, una de ellas con Ava Gardner. Le dejó ella porque la engañaba, el muy inconsciente. Pues en los asilos dicen que hay mucha vidilla.
Si el alcalde hubiese comparado la anterior gestión municipal con las llamas que destruyeron Sodoma y Gomorra, casinos de Sheldon Adelson incluidos, las chispas del debate habrían sido muy otras. El error no estuvo tanto en citar el instrumento que no era, qué más da, si suena, como en comparar a la oposición con un Hitler con túnica. Pero lo importante es la cuantía real de la deuda, todo lo demás es subconsciente. O ganas de tocar el instrumento, aunque sea de oído.