EDITORIAL
Un céntimo sanitario con más inconvenientes
Las ventas de gasóleo A, muy utilizado por transportistas y taxistas, han caído un 14% en el primer semestre. Un porcentaje algo inferior, el 12,4%, han descendido en ese mismo periodo las ventas de gasolina de 95 octanos. La crisis económica y la aplicación del llamado céntimo sanitario, un impuesto implantado en 2012 para cubrir el déficit de la sanidad, han provocado estos retrocesos. En comunidades autónomas limítrofes que no han utilizado el tramo del impuesto de ventas minoristas, como es el caso del País Vasco y La Rioja, las ventas de combustible se han mantenido o incluso han aumentado ligeramente.
Al descenso del primer semestre se suma un retroceso del 20% en 2012. Por el contrario, la Junta de Castilla y León no consiguió alcanzar el año pasado la recaudación de 100 millones de euros prevista para este tributo.
Mientras por un lado la patronal de las estaciones de servicio exige a la Junta acabar con el tramo autonómico del impuesto al perjudicar la competitividad de la región, por otro resulta evidente que los perjuicios que este impuesto está ocasionando a los profesionales del transporte e incluso a los consumidores generalistas es superior al beneficio ciudadano esperado. Pese a las bonificaciones aplicadas desde el pasado mes de enero no parece que sea necesario mantener por más tiempo este polémico tributo. Sobre todo porque la práctica demuestra su inutilidad o al menos que los inconvenientes que causa son mayores que los beneficios sociales.