EL RINCÓN
El saco roto
Nos hemos convertido, no sin esfuerzo, en una nación de presidiarios y de guardianes. Unos están entre rejas y otros en entredicho. No se sabe cómo se lleva la numeración, pero la sentencia del llamado Saqueo 2 ha impuesto penas de seis años de cárcel a los inefables Roca y Julián Muñoz, también conocido como El Cachuli, acusados de desviar fondos, es decir, de robar a manos llenas en el Ayuntamiento de Marbella, a través de un entramado de sociedades municipales y espesas, entre los años 1991 y 1999. Hay que reconocer que hicieron un buen negocio. ¿Qué puede suponer unos cuantos años a la sombra si garantizan una larga vida al sol que más calienta? Restituir lo robado tampoco se lleva y todo consiste en aguantar la condena hasta que se redima por buen comportamiento, ya que la redención económica la tienen asegurada cuando salgan del trullo.
Son tantos los saqueos que ha sido necesario numerarlos y la Audiencia Nacional llama a esta penúltima hornada de truhanes Saqueo 2.
Al guarismo le seguirán otros porque la Justicia española es lenta pero insegura y hasta los policías acusados de abusos en el CIE, que es como los íntimos llaman al Centro de Internamiento de Extranjeros, niegan que ellos celebrasen fiestas con las internas y las mediopensionistas. Tampoco está claro quién paga las comisiones de la Feria de Abril en Sevilla, ya que había «copas institucionales de trabajo» y en todos los trabajos se fuma y se bebe mientras se brinda por el sindicato.
Se nos ha ido la mano, donde según Anaxágoras reside la inteligencia humana. En su opinión, el hombre piensa porque tiene manos, pero del mismo modo podría afirmarse que tiene manos porque piensa y que es el cerebro el que ha hecho posible el desarrollo de nuestras extremidades.
En cualquier caso está más que comprobado ya que en España abundan las manos largas en la misma medida que los que ponen todo a su alcance.
Nadie sabe cómo sería nuestro país con más jueces y con más guardias civiles, pero sospechamos cómo podría ser con menos ladrones.