EDITORIAL
La riqueza de los lagos merece más atención
La situación del lago zamorano de Sanabria ha puesto sobre la mesa el problema de los grandes acuíferos en los que apenas existen controles. Los lagos son una riqueza natural y ecológica muy importante y merecen un poco de atención de las instituciones. En el caso de León existe un importante número de masas de agua en diferentes zonas que además pertenecen a algunas de las áreas con un mayor valor medioambiental.
Y estos lagos leoneses no son ajenos a problemas graves como se puso de manifiesto recientemente con lo ocurrido en uno de los más emblemáticos, el de La Baña, que ha perdido la práctica totalidad de sus aguas sin que estén claras las razones.
Ahora lo que se pone de manifiesto es que sólo la iniciativa de la Universidad de León y en concreto de un profesor ha permitido que exista un control de la calidad de las aguas aunque con datos que ya están ahora desfasados. Y lo que hay es una diversa actuación entre las confederaciones. Mientras la Miño-Sil sí evalúa la situación del lago de Carucedo —próximo a Las Médulas— durante la época estival, la del Duero no realiza ningún tipo de control sobre los lagos que están dentro de su área. Algo que, por otra parte, aseguran que no está obligado por la legislación vigente aunque esa postura parece un poco insuficiente en un tema como éste.
Es verdad que la ubicación de los lagos en zonas montañosas de la provincia ayuda y mucho a su preservación pero las instituciones deberían prestarles más atención.