Publicado por
MARÍA JESÚS MUÑIZ
León

Creado:

Actualizado:

Pronto vendrán más a publicitar que sí, que aquí va a empezar a flluir el crédito para las empresas. Nada de barra libre, pero tampoco la criticada cerrazón en la que se ha refugiado el dinero con la excusa de la reordenación financiera. Aunque, como dijo esta semana un representante empresarial, «quien da primero, da dos veces». Especialmente si sabe acompañar su iniciativa de una adecuada puesta en escena. Lo hizo SabadellHerrero arropado por la cúpula empresarial leonesa en una propuesta que permitirá poner en claro si no hay crédito porque no hay proyectos viables o viceversa. Aquí no hay acuerdo entre las partes. Ahora una comisión decidirá qué iniciativas tienen posibilidades de futuro, y las pondrá en la ventanilla del banco. A ver por dónde hace aguas la nave de la recuperación.

Lo que fluye, a manos llenas, es el abultado ahorro de los leoneses. Y lo hace en buena medida de la caja de toda la vida a otras entidades, que sólo tienen que extender las manos para recoger negocio que se va de lo que fue la entidad leonesa como agua por un colador, sin que nadie parezca tener interés en taponar la hemorragia de fondos. Ni por contener el desastre ni por explicar de qué va este interminable rosario de exigencias, concesiones y augurios liquidadores de un proyecto más que centenario al que miles de leoneses siguen encomendando sus dineros.

A todo esto responden desde hace años con el silencio quienes se supone que siguen al mando de lo que todavía es Banco Ceiss. Atrincherados en sus despachos madrileños, los directivos de lo que quiera que sea ahora la entidad que aún tiene su sede en León no han dado ni la cara ni la espalda a sus impositores (menos aún a quienes quedaron entrampados en sus enredos y mantienen un pulso sin tregua contra la ilógica aplastante de las finanzas menos lícitas); ni a la sociedad para la que presuntamente gestionaban. La última vez que se les vio por Botines huyeron por la puerta de atrás con nocturnidad agazapados bajo la protección de los cuerpos especiales de seguridad.

Explican desde el sector financiero que el problema de que un banco se haga con una caja de ahorros aún «viva» es que los ciudadanos no acaban de asimilar que está en dificultades, y miran a los recién llegados como extraños. Eso no ocurrirá en León. Aquí hace meses que la caja ya no da señales de vida. No respira. Sólo queda el recuerdo y una pregunta en el aire: ¿cómo ha podido pasar?

Cargando contenidos...