EDITORIAL
Las placas franquistas reclaman soluciones
La Constitución española acaba de cumplir 35 años y la Democracia se ha consolidado plenamente en el país aunque en momentos de crisis como el actual exhibe con claridad múltiples deficiencias. Hoy disponemos de un sistema que garantiza las libertades y los derechos, al menos sobre el papel, pero en el que existen elementos que siembran una estéril discordia recurrente en la que además no está fijado el interés de la mayoría de los ciudadanos.
La permanencia de símbolos de la dictadura franquista es hoy un error histórico en las calles pero también lo es el excesivo afán para que el guerracivilismo siga presente en el día a día de los ciudadanos. En el caso de León las sucesivas corporaciones de diferente signo han pasado de puntillas sobre el problema de las placas franquistas que siguen en las calles. Y es precisamente esa falta de iniciativa a la hora de solventar el caso lo que genera que el debate vuelva a la actualidad de manera reiterada.
En no mucho tiempo se cumplirán 40 años de la muerte de Franco y ha pasado un tiempo suficientemente importante como para que de una vez por todas vaya a los libros de Historia y deje de personarse con tanta frecuencia en el día a día de España.
El leonés Andrés Trapiello lo planteó al presentar su última novela Ayer no más : «No se trata de mis víctimas o tus víctimas sino de nuestras víctimas». Quitar las placas y mirar de una vez por todas al futuro es la solución más constructiva.