FRANCAMENTE
Las elecciones del vinagre
Las nuevas elecciones al Consejo Regulador de los vinos del Bierzo ya están lanzadas. Cual si fuera la ‘volata’ final del próximo mundial ponferradino, los lanzadores ya han colocado a los candidatos y, de paso han comenzado a sacar los codos para que alguno de los rivales, si se tercia, acabe empotrado contra las vallas publicitarias.
Si la Junta, o quien fuese, ya hizo su trabajo y en su cocina se preparó un plato en forma de nuevos censos que, o mucho nos equivocamos o lo único que habrá conseguido es encabronar, todavía más si cabe, al personal, ahora, los soldados de infantería están haciendo el suyo. Y así, se han lanzado a una campaña de eliminación del enemigo que no augura nada bueno para el día 3 de febrero.
Con una visión mouriñista que nunca antes se había visto por estos lares, se ha llamado a la Guerra Santa contra el infiel, con el único objetivo de conseguir el número mágico de siete vocales que otorgarían una mayoría con la que hacer y deshacer sin necesidad de contar con nadie.
Para ello se ha comenzado una especie de limpieza étnica, en la que se aprovecha el más mínimo rumor para magnificarlo y arrastrar al enemigo por el fango. Así ya se ha intentado conquistar al perplejo electorado haciendo referencias, más o menos veladas, a la existencia de expedientes de fraude, los unos; o a las cosechas compradas sin ser abonadas por parte de los otros. A que unos fueron los generadores de la deuda actual del Consejo Regulador, mientras que los últimos apuntan a que han maniobrado en connivencia con el gobierno regional para diluir la representación de más de dos mil viticultores de la comarca.
Demasiada cizaña para intentar sacar algo en positivo a partir del día después de las elecciones a la Denominación de Origen Bierzo. Demasiado vinagre se está destilando en un sector que necesitan más que nunca, franqueza y unión.
Se dice que quien no aprende de los errores del pasado está condenado a repetirlos en el futuro. Sea cual sea el resultado de las elecciones, hay o no un ganador claro en este proceso, ya se sabe quien va a ser el gran perdedor del mismo.
Y esto si que no lo arregla ni la ministra apagafuegos Ana Pastor a su vuelta de Panamá.