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PEDRO TRAPIELLO
León

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Tan admirado como odiado, tan atrevido como informado, tan liberalísimo como guillotinista... y un obsesivo percutor si su conspiranoia pide sostenella y no enmendalla... pero siempre en la pomada... ese es Pedro J. Ramirez, Pedrojota , con esa jota que nadie descifraría si no se fisga en internet, jota riojana de José, Pedrojota a todos los efectos, aunque Luis del Olmo, con quien tuvo relación profesional estrecha, acabaría muy embroncado con él por acosar informativamente a su leal amigo Baltasar Garzón y desde entonces le llama simplemente Pedro Jeta.

Fue notición que se lo cargaran como director de El Mundo. Le quedaban meses para sus bodas de plata con el periódico que fundó-dirigió tras largarse de Diario16 bien indemnizado, perreando con Juan Tomás de Salas y dejando a Joseluís Gutiérrez, el Guti , timonear aquella nave que pocos años después se estrapayó contra la escollera deudora del grupo Voz . No podía imaginar Pedrojota entonces (o sí) que en poco tiempo lograría colar su cabecera entre los medios potentes alcanzando el rango de influyente que tienen pocos, ese poder influir en la opinión pública, pero especialmente en las alturas de la gobernación.

Esta obsesiva gana de querer gobernar de Pedrojota me recuerda siempre al director que tuve en Pueblo al empezar yo en esto, Emilio Romero, un hito en la historia reciente del periodismo español, qué tipo, autoritario en hablares y modos, sibilino, hombre de mundo codeado con el poder o los dineros, leído y escritor, muy listo... tanto, que creyó que Franco le haría ministro de algo algún día que nunca llegó, aunque se ufanaba con que nunca aceptaría el nombramiento, ya que dirigiendo Pueblo era mucho más que ministro.

Emilio Romero se lavaba su franquismo rodeándose de las plumas más valientes de entonces. Lo mismo Pedrojota , pero en tirantes de noticiero.

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Dicen que se ha ido con indemnización brutal y el acuerdo de no operar en prensa dos años, aunque escribirá algo semanal en ese periódico al que tiene por hijo y no le hará daño... por ahora, porque él es un pedroromero , casta de toro resabiao que se goza en cornear.