EDITORIAL
Móviles responsables sin llegar a prohibir
La telefonía móvil ha cambiado nuestras vidas. Es una realidad inapelable. Hoy vivimos apegados a un aparato que nos facilita múltiples posibilidades. Sin duda es un avance en muchos campos pero también supone un problema en múltiples ocasiones cuando no se hace un uso adecuado.
En el mundo laboral es hoy por hoy un elemento que empieza a generar conflictos. En los espacios de trabajo, cuando no se apuesta por el respeto quitando el volumen o al menos reduciéndolo, se hacen insoportables los constantes sonidos de mensajes, whatsapps, alarmas... Pero existe otro problema añadido y son los tiempos dedicados a atender o responder informaciones o mensajes llegados por el teléfono móvil.
La decisión de la Guardia Civil de prohibir el uso de los aparatos a sus agentes de Tráfico cuando están de servicio parece demasiado radical. Las prohibiciones no suelen ser el mejor camino ni el más eficaz. Tanto en este caso como para el resto de las personas la fórmula más razonable en sus horas de trabajo, en una sociedad madura como debe ser la nuestra, pasa por la responsabilidad. Si los ciudadanos somos capaces de aprender todo tipo de normas sociales para facilitar la convivencia, el respeto y el cumplimiento de las responsabilidades en todo tipo de órdenes, sin duda, en el de la telefonía móvil habrá que llegar a una situación de normalidad por el bien de todos. Prohibir no soluciona problemas, racionalizar las nuevas situaciones sí.