Publicado por
Jaime Lobo Asenjo.
León

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Dad credito a las obras y no a las palabras» (Don Quijote).

No, no es como pudiera parecer, un coche de línea con destino a un precioso pueblo conquense, no. Nos referimos a su señoría doña Isabel Valdecabres Ortiz, magistrada de la Audiencia Provincial de Madrid —por cierto que no es juez de carrera, fue propuesta como tal por el PSOE—, además de profesora de la Universidad Carlos III y autora de algún tratado sobre la imparcialidad de los jueces (ojo al dato).

Pues bien, a los que creemos en algo tan fundamental para la convivencia, como es la debida imparcialidad de los jueces y la igualdad ante la Ley, alguno de estos, de vez en cuando, nos dan con el mazo en la cabeza.

Así ocurre con el auto, del que ha sido ponente y firmante Isabel Valdecabres, en el que se califica, para su archivo, el acoso sufrido por la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría el 5 de abril de 2013 como: «gritar insultos a la puerta de la casa de un político, es pluralismo democrático». ¡Toma ya! Decisión sorprendente e imcomprensible toda vez que se trataba de una protesta no convocada legalmente, con un desarrollo claramente intimidatorio frente a un domicilio particular. ¿O quizás no es tan sorprendente la decisión?

Como diría Shakespeare, en boca de uno de sus personajes, «algo huele a podrido en Dinamarca». La juez en cuestión tiene un claro perfil progre y una trayectoria profesional ligada al PSOE. Incluso tenemos entendido que algunos compañeros la califican de «rojeras» y es miembro de Jueces para la Democracia.

En 1995 entra a formar parte del Consejo Asesor del ministro Juan Alberto Belloch (PSOE), en 2007 del gabinete del ministro de Justicia, López Aguilar (PSOE) y en 2008 de la ministra Bibiana Aido (PSOE), siendo la principal redactora de la Ley del Aborto presentada por este Ministerio. Y más recientemente nominada por el PSOE como vocal suplente del Consejo General del Poder Judicial.

Esta misma magistrada, cuando su jefa Bibiana Aido fue atacada en un acto casi idéntico, refiriéndose a los «manifestantes» dijo: «se han manifestado frente a casa de sus padres como nunca en la vida se había atacado personalmente a un ministro del Gobierno de España». ¡Blanco y en taza... leche!

Espero que ustedes comprendan que mis dudas sobre algunas imparcialidades, como es el caso, no obedecen a ningún prejuicio, y así se explica la creciente desconfianza en el Estado de Derecho.

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Si la Justicia fuera realmente independiente sería irrelevante la militancia o adscripción política de los magistrados y no sería tan frecuente que el justiciable se preguntara si el magistrado que le ha de juzgar es de derechas o de izquierdas.