PANORAMA
Medalla olímpica
El hambre es unisex y además no exige una determinada edad para sufrirla. La ganadora de la medalla de Melilla tiene 15 años y ya se había inscrito en cuatro ocasiones en el torneo, pero al fin logró entrar en el paraíso español, cerrada para los pobres, aunque sean nativos. Los guardianes no usaron pelotas de goma y lograron colarse más de 200 inmigrantes, lo que sin duda supone un estímulo, pero el caso de la pequeña Mirelle es distinto. Tenía la tibia rota a causa de anteriores tentativas y sus compañeros de escalada tuvieron que ayudarla. Es camerunesa y le corresponde lo que aquí llamamos «elementos disuasorios», o sea, pinchos que además de pinchar cortan.
El Ministerio del Interior va a reforzar con otros cuarenta efectivos el Grupo Rural de Seguridad. Lo que habría que moderar son las ganas de venir, ya que nadie puede moderar su apetito. Nadie sabe cómo se soluciona el drama de las avalanchas humanas, ya que son inhumanas. Rajoy tampoco y pide ayudas a la Unión Europea. Todo el mundo está de acuerdo en que «hay que atajar el problema común de raíz».
No es fácil conseguir que la inmigración ilegal se legalice y además que sea ordenada y por orden alfabético. Hay muchas Mirelles en el monte Gurugú, pero ha sido ella la primera. La dieron por muerta en el hospital de Nador, cuando fue apaleada por las llamadas «fuerzas auxiliares marroquíes», pero está viva. Si estuviera vivo el espíritu olímpico del barón de Coubertin, Mirelle desfilaría. Sin bandera, naturalmente. Solo con el mástil. Las banderas están hechas para quienes tienen patria y tienen padres y tienen patrimonio.