Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

El comité de sabios se propone reducir el impuesto de sociedades, aumentar la tributación de la vivienda y eliminar el de patrimonio. Ignoran los llamados expertos las cosas que sospechamos los demás españoles, ya que las hemos aprendido por experiencia: lo que nos plantean es una nueva estafa comunitaria y quienes tenemos los pensamientos rotos de tantas mentiras y «no creemos en las liras ni en la rosa de los vientos», lo que más lamentamos es que nos tomen por tontos. Esta gentuza aferrada a sus cargos no debiera generalizar: los tontos son ellos, aunque pertenezcan al apartado de «listillos» que han conseguido arbitrar nuestra convivencia. Así va el partido, con más árbitros que jugadores.

El nuevo tocomocho, que compensará la bajada del IVA con impuestos especiales, incrementaré el PIB un 1%. ¡Gran hazaña financiera! Pero exigirá que los españoles que no vivan del tinglado tripartito —el estatal, el regional y el autonómico— tengamos que apretarnos el cinturón. El problema es que no sabemos si el pueblo, o sea, la gente común y sencilla, tendrá correa para tanto.

A la numerosa tribu de los resignados, que excede con mucho al clan de los indignados, se les engaña siempre con lo mismo, ya sea carnavales o cuaresmas. Entre los atroces destrozos de la guerra civil está la domesticación de la rebeldía. Nos hemos habituado a la genuflexión interior y a decir eso de «¿qué le vamos a hacer?». Siempre se puede hacer algo, por poco que sea, antes de que las cosas vayan a más. El último camelo ha sido hacernos creer que vamos a mejor aunque no se experimente la mejoría. Es una cuestión de fe y de esperanza, pero no de caridad porque el porvenir sigue oscuro. A mí ya no me engañan más. Tenía 8 años cuando empezó la guerra, que ahora no se sabe quién la ganó, según partes de guerra actuales. La fe, para algunos creyentes, consiste en creer no sólo en lo que no han visto, sino en lo que no verán.

Cargando contenidos...