Diario de León
Publicado por
JUAN CARLOS FRANCO
León

Creado:

Actualizado:

Eso de jugar a la contra suele estar reservado para los equipos pequeños. Aquellos que sabiéndose en manifiesta inferioridad, se atrincheran a la espera del fallo del contrario para cogerlos con la guardia baja y lograr dar la campanada. Es el caso de mi desesperante Fulham, cuyos días de gloria en la Premier tienen, mal que nos pese a alguno, pronta fecha de caducidad. Pero también es el caso de equipos que teniendo potencial, se encomiendan a entrenadores acomplejados como Mouriño, que los convierten en sombras de lo que fueron. Todo sea por lograr tapar, con pírricas victorias en alguna batalla o en simples escaramuzas, sus miserias. Y estas no son otras que estar resignado a perder siempre la guerra.

Y es que jugar a la contra te da eso. Victorias que se venden como históricas, pero que pasado algún tiempo se han desvanecido como un azucarillo en un vaso de agua.

Este miércoles, día tradicionalmente reservado en las agendas para partidos grandes de Champions, López reunió a los socialistas bercianos para arengarlos contra el enemigo. Previamente, compareció ante la prensa para anunciar cuál será la estrategia del partido: aprovechar los fallos del rival. O lo que viene a ser, jugar a la contra. Y es que, justifica, que en empedrado no está bien y dificulta el jogo bonito.

Ha pasado un año de la ‘patada a seguir’ que se dio en Ponferrada, y todos todavía están aguardando que la pelota caiga de las ramas del árbol. Y, por lo visto, la intención es que así siga la situación. A todos les debe ir bien con el status quo actual. A los unos, porque no quieren dejarse más pelos en la gatera de Ponferrada, de donde alguno ya salió más que despellejado, aunque se resista a creerlo. Y a los otros, porque están aguardando a que las llamas calcinen buena parte de la embarcación, aunque esto implique sacrificar unas intrascendentes —dirán a posteriori— elecciones europeas, para proponerse como bomberos. Lo dicho, que entre todos lo mataron y el enfermo solo se va a morir.

Y es que, mientras que el far niente le funciona, y muy bien, a unos, esta receta no es extrapolable para los que tienen que recuperar el terreno perdido. A estos, cuando intenten volver a subirse al tren, se pueden dar cuenta de que el tiempo no pasa en vano, las oportunidades tampoco y hay convoyes que nunca retornan.

tracking