EDITORIAL
EDITORIAL: Un proceso de rejuvenecimiento médico que genera dudas y puede ser gravoso
La Consejería de Sanidad ha culminado el proceso de jubilaciones forzosas en los centros hospitalarios de León, un plan que tenía como objetivo rejuvenecer las plantillas. Pero ese fin, que en algunos casos puede ser totalmente defendible, se plantea cargado de interrogantes cuando se trata de un campo tan especial como es la salud pública.
Es verdad que existen unos límites físicos imprescindibles para poder desempeñar una profesión y más si se trata de la medicina. Pero también hay otro aspecto que en este caso no se ha tenido en cuenta y que establece la importancia de la experiencia a la hora de realizar un trabajo, una circunstancia que se hace especialmente relevante cuando se trata de personas que se ocupan de dirigir y organizar un servicio dentro de un hospital.
Enviar a casa a personas con una especial preparación y que pretenden seguir en su puesto durante un poco más de tiempo puede suponer un derroche de capital humano demasiado importante. El propio sistema sanitario ha invertido muchos euros en conseguir que esas personas hayan alcanzado ese nivel de capacitación como para perderlo con el único argumento de que hay que rejuvenecer las plantillas.
Habrá casos singularmente gravosos por sus elevados costes que justifiquen el envío a casa de algunos profesionales pero establecer una norma generalizada sin atender a las situaciones concretas de cada servicio puede generar un daño a la labor sanitaria del hospital que difícilmente puede justificarse. Y es que llama especialmente la atención que la única excepción establecida en el caso del Hospital de León corresponda precisamente a un liberado por el sindicato médico CESM, el doctor Villarig, al que se le permite su continuidad por su «alta representatividad». Parece que lejos de pensar en claves médicas o asistenciales se impone la acción sindical como fundamento para este privilegio.
Y la decisión del Sacyl tiene otro aspecto polémico y es que puede derivar en un daño importante en un futuro no tan lejano. Los médicos que fueron obligados a jubilarse hace un año llevaron sus casos ante la Justicia convencidos de que el procedimiento no era correcto. Ahora aguardan unas sentencias que pueden ocasionar un perjuicio a las arcas de la sanidad de Castilla y León. Con la experiencia generada por otras administraciones, donde la Justicia ha corregido decisiones laborales importantes, quizás exista una precipitación en estas jubilaciones que puede generar consecuencias.
Las prórrogas pedidas por los médicos deberían estudiarse caso por caso. Quizás hay más criterios que deben ser atendidos además del de rejuvenecer.