PANORAMA
Exámenes parciales
Nuestras querellas no podrán ir, como siempre, a ser juzgadas por el tribunal del viento: el de Bruselas tiene más prisa. La UE debe afrontar las elecciones más importantes de su precipitada historia y no hay nadie comparable a Carlomagno ni a Napoleón. Ni siquiera a De Gaulle. Los burócratas se han vengado de los héroes y las urnas transparentes importan más que las espadas flamígeras, pero se teme un clamoroso descenso de la clientela. Andan sueltos muchos xenófobos y vamos por libre algunos escépticos. Total, que habrá catedráticos que no puedan suspender a casi nadie, por la baja comparecencia de examinados.
Nuestras entretenidas encuestas, a cual más solventes, aventuran un empate entre PP y PSOE, pero en esta lucha no es posible decretar combate nulo. Si la abstención fuera un partido ganaría de calle, ya que la gente de la calle está harta de que la engañen y la asfixien con impuestos. Precisamente es la reforma fiscal aplazada la asignatura más hueso. Tendrá que responder Rajoy, brillante opositor. Las va a pasar canutas cuando presente el miércoles que viene el nuevo Programa de Estabilidad, que sigue teniendo un equilibrio inestable. ¿Se avanza muy poco en políticas activas de empleo o es que corren mucho la pobreza y el paro juvenil? Los jueces son inflexibles, pero la ley sigue siendo muy elástica.
El obispo de mi bien amada tierra de Málaga ha acusado de manera inmisericorde a Moreno Brenes, fiel católico y comunista, de defender la homosexualidad en su pregón de las Hermandades de Gloria. Una exageración. Hay miembros del alto clero que no sólo están convencidos de que el mejor remedio para combatir la sequía es la oración, sino de que todos los homosexuales deben estar avergonzados, salvo los que se amparan en la Santa Madre Iglesia. Ahora que estamos tan bien de santos de alta velocidad y que hay dos papas, sería una buena oportunidad para aumentar la piedad y la comprensión. Peor es equivocarse de siglo.