Publicado por
PEDRO TRAPIELLO
León

Creado:

Actualizado:

Tengo prometido a la Virgen de los Esparabanes (reina y madre del pueblo cazurrete) que no aburriré más a la parroquia o a la peña con el asunto , pero es que frotando ese grial salen genios de la fortuna... y porque así, hablando de ello o discutiéndolo, contribuimos a que Margarita venda más libros (que el negocio cultural anda wert-achuchado) y a que mi querido abad Franchesco vea gentíos que vienen a bañar sus ojos en el cáliz de doña Urraca que se custodia en la colegiata de San Isidoro (dejando ahí su óbolo ad maiorem dei gloriam )... unos diez mil ya han desfilado... y eso viene muy bien a estas crisis y a estas agrias soledades... que sigan, pues.

Sócrates ha callado como puta sobre esto del grial, pero la otra noche... ah, la otra noche dijo sólo... a ver, ¡¡que no!! ... y volvió a callar... para siempre, dijo, porque ese «no» resume perfectamente su vasta opinión sobre el tema.

¿Puedo hablar yo entonces?, preguntó Octavito. Adelante, majadero, murmuró el profesor dándole la venia.

Y Octavito nos la clavó... su teoría... el caso es que no parece tan descabellada (después de todo, Octavito es profesor de la Uni... y se las da).

Cargando contenidos...

Ahí va resumida: Es ridículo pensar que el rey Fernando y su hija Urraca conocieran la impresionante reliquia llegada a sus manos y, además, silenciaran su existencia... inconcebible... al parecer, le llegó al rey con los presentes y regalos que le envió su colega el jefe de la moraima de Denia (como pa fiarse)... entonces Fernando desesperaba por traer reliquias relevantes para la iglesia que levantó en León y aumentar así devotos e importancia... tanto, que envió un cortejo con obispos a Sevilla para traer los restos de las mártires Justa y Rufina (no las hallaron y se conformaron a última hora con los de san Isidoro, ¿es él?), pero... ¿se dio el rey por contento con un santo, despreciando y ocultando la que sería más preciada reliquia del cristianismo?... ¡la tenían él y Urraca!, ¡la copa en la que puso sus labios Jesús instituyendo la Eucaristía!... inimaginable... y si conocían la naturaleza de esos cuencos de ágata, ¿por qué llevarse el secreto a la tumba?, ¿no se lo dijeron a nadie, ni al abad o a un noble para preservar así el Gran Secreto?... ¡ándallá! ...