EDITORIAL: Las guerras fratricidas sólo benefician a los rivales
El PSOE no pasa precisamente por su mejor momento. Desde que en mayo de 2010 el entonces presidente Zapatero inició las reformas ha sido constante la caída en los apoyos entre la ciudadanía. El 25 de mayo, en las elecciones europeas, uno de los partidos que ha sido y está llamado a ser un puntal de la Democracia española estableció un nuevo récord negativo en el número de votos recibidos. Y en ese contexto no parece lo más adecuado el camino de guerras fraticidas en todos los niveles que se ha abierto en los últimos días. Ese no es el camino para empezar a recuperar la estima y la confianza de la ciudadanía.
La caída del PSOE acentúa en estos momentos una grave fragmentación de la izquierda que es evidentemente lo mejor que le puede ocurrir al PP en una etapa en la que sus políticas deberían pasarle factura. Cuando falta apenas un año para las elecciones municipales y autonómicas el PSOE se está sumiendo en una vorágine de autodestrucción que sólo servirá para que su principal enemigo vuelva a imponerse en las urnas.