LA VELETA
Baja inflación, una oportunidad
La inflación volvió a ser negativa en julio, con un IPC de -0,3%. Es la segunda vez que desciende de cero en el año (en marzo fue del -0,1%) y es la más baja registrada desde octubre del 2009, con el -0,7%, con la particularidad de que entonces estábamos en medio de una profunda recesión y ahora estamos creciendo por encima del 1% anual. Según el INE, esta situación se debe a la caída de los precios de la alimentación, el ocio y la cultura y por la moderación de los del transporte y los carburantes. El dato español está en consonancia con la atonía de la Eurozona, que se ha estancado en el segundo trimestre y cuyo IPC conjunto fue del 0,4%. La inflación ha caído hasta el -0,7% en Portugal y hasta el 0% en Italia. Incluso Alemania, con el 0,8%, tiene el índice más bajo desde 2010.
El fantasma de la deflación nos ronda, aliado con el del estancamiento, aunque lo nieguen con contundencia el BCE, el Bundesbank —siempre tan fundamentalista en sus conclusiones— y muchos expertos occidentales. Según el presidente del banco central alemán, Jens Weidmann, no hay riesgo de deflación porque la caída de precios no afecta a todos los componentes del índice sino apenas a la energía y. a los salarios, que continúan cayendo en toda Europa (incluso en el Reino Unido, donde el comportamiento del Banco de Inglaterra guarda similitudes apreciables con el de la Reserva Federal americana).
Sea como sea, los estatutos del BCE establecen que la política monetaria deberá perseguir que la inflación se mantenga en el entorno del 2%, lo que garantiza un estímulo moderado al crecimiento económico.
En las actuales circunstancias, favorecidas por una caída crónica del precio de la energía (ya se ha explicado sobradamente la razón de este descenso en los mercados internacionales, a causa del fracking en Estados Unidos y la caída de la demanda en los emergentes), es claro que el BCE tiene amplio margen para poner en marcha políticas expansivas. Como se sabe, el presidente del BCE, Mario Draghi, anunció en junio que la entidad llevará a cabo este año dos inyecciones de liquidez a largo plazo. Además, el consejo de gobierno del banco emisor también decidió comprar bonos de titulización de activos para mejorar el funcionamiento del mecanismo de transmisión de la política monetaria, a través del Eurosistema, integrado por el BCE y los bancos centrales nacionales. El BCE comprará bonos de titulización de activos «transparentes y simples» para impulsar el crédito a las empresas; además, prestará a los bancos toda la liquidez que necesiten en las subastas semanales hasta diciembre de 2016.
La baja inflación ofrece, en fin, una gran oportunidad al BCE para demostrar a los europeos que la pertenencia al Eurogrupo puede desempeñar un papel relevante en la recuperación de los países dañados por la crisis. Ojalá el integrismo alemán no frustre el intento.