EDITORIAL
Orientación antes de ir a la Universidad
La Universidad de León, en aplicación de su régimen de permanencia, impedirá este curso académico que un total de 157 alumnos vuelvan a matricularse por no haber aprobado el mínimo de créditos que se les exige, equivalentes a dos asignaturas. A falta de abundar en las causas que alimentan un fenómeno que afecta ya al 7% de los nuevos matriculados —el año pasado llegaron algo más de 2.000 nuevos alumnos a la ULE—, parece obvio que el fracaso en los estudios universitarios y el abandono de la carrera durante el primer curso tienen una vinculación directa con la orientación que se presupone a los institutos de Educación Secundaria, casi siempre dirigida hacia el entorno universitario. Pero fallar en la elección de los estudios, elegir la universidad por inercia, por presiones familiares o porque ha habido una mala orientación tiene un extraordinario coste para el Estado y para las familias fácilmente evitable. El asunto no es baladí teniendo en cuenta las dificultades económicas que están teniendo muchos jóvenes para continuar sus estudios.