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ALCÁNTARA
León

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Se ha definido la paz como el corto tiempo que antecede a las guerras, o bien el que las prolonga, ya que no es ni piadoso ni higiénico dejar que los muertos se pudran ellos solos, aunque no tengan otra cosa que hacer.

Estamos preparando el nada improbable conflicto armado próximo y Alemania optar por enviar armas a los kurdos que luchan contra los yihadistas.

La señora Ángela Merkel lo justifica porque considera el Estado Islámico como «un peligro para Europa», ese continente al que no acaban de raptar.

Los estados europeos deben armarse hasta los dientes, incluso nosotros, que fuimos víctimas de una ortodoncia insuficiente que nos dejó con las mismas ganas de comer pero con una menor capacidad digestiva para asumir lo que venga.

El Bundestag alemán ha superado décadas de pacifismo y decidió votar a favor de enviar armas por valor de setenta millones de euros a los kurdos del norte de Irak.

Los países más teóricamente neutrales deben delegar en otros para que se constituyan en víctimas, pero no pueden abstraerse del conflicto. «Tristes armas si no son las palabras», dijo nuestro Miguel Hernández, antes de rodar por trincheras y hospitales y cárceles.

Lo más asombroso ahora, cuando todos estamos curados de asombro, es el ejemplar cierre de filas de los alemanes contra el yihadismo, que cada vez recluta más adeptos por todos los rincones de Europa.

El ministro del Interior español, Jorge Fernández Díaz, del que nadie duda que su voluntad sea superior a su capacidad, detecta a 51 españoles que se han afiliado como yihadistas en países como Siria o Irak. ¿Qué les habrá llevado a seguir tan remotas banderas?

No podemos creer que sea sólo el afán de aventura, ni siquiera el de desventura. Hay muchos idealistas sin ideas.

Algunas personas que son cerradas de mollera están cerrando las filas, pero lo grave es que todas tengan armas.

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Nunca hemos sabido decirle adiós, sino hasta luego. Hasta la próxima vez que nos encontremos con ellas. Cuando demos por finalizadas las conversaciones de paz y los arsenales estén repletos.