Diario de León

EL CORRO

Villarrubia-Tudanca, sin favoritos

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PEDRO VICENTE
León

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Pese a que el periodo de recogida de avales no ha dado comienzo hasta esta semana, los dos precandidatos a liderar el PSOE de Castilla y León hace días que iniciaron sus respectivas campañas para recabar el voto de los cerca de 10.000 afiliados socialistas en la comunidad. Visto que su hipotética candidatura tenía todas las de perder, el ex secretario federal de Organización y portavoz socialista en las Cortes, Óscar López, ha hecho mutis por el foro, rehuyendo el mano a mano con Julio Villarrubia. El vacío ha sido ocupado por el diputado burgalés Luis Tudanca, uno de los tres únicos secretarios provinciales que había mantenido cierta equidistancia entre los dos bandos alineados en torno a López y Villarrubia.

Aunque sus seguidores se han alineado en bloque con Tudanca, no cabe duda de que la espantada de López ha tenido la virtud de eliminar el fuerte componente personal que tenía el enfrentamiento. La pasada fiesta de la Rosa celebrada en Boñar dejó dos mensajes muy positivos: el exquisito respeto que se guardan ambos candidatos y el compromiso mutuo de cerrar filas con el que resulte elegido secretario autonómico en la votación a celebrar el próximo 4 de octubre. Algo tan elemental como impensable si los protagonistas del duelo hubieran seguido siendo López y Villarrubia.

Lo anterior no quiere decir, nadie se equivoque, que la campaña previa a dicha votación vaya a ser de guante blanco. Puede que no sea tan encarnizada de puertas hacia fuera, pero ambas candidaturas no se van a dar tregua. Sobre todo porque por debajo de la elección de un nuevo secretario y de una nueva dirección autonómica están las batallas provinciales libradas en paralelo, que además tendrán continuación en el posterior proceso de elecciones primarias a celebrar inmediatamente después del congreso autonómico. En casi todas las provincias de la comunidad —qué les voy a contar de la de León—la militancia socialista está básicamente fraccionada y dividida en dos bandos que han protagonizado hasta bien reciente enconados enfrentamientos caínitas.

Además de lo que tendría de relevo generacional, la figura de Tudanca, ajena a esas luchas intestinas, estaría en mejores condiciones que Villarrubia para afrontar la necesaria integración del partido. Su mayor lastre puede ser el interesado abrazo del oso que le ha dispensado el «lopecismo» y las servidumbres que del mismo se puedan derivar. Precisamente el rechazo hacia Óscar López y su entorno es el que a su vez ha llevado a la corriente Izquierda Socialista a decantarse claramente a favor de Villarrubia. Así las cosas, el mano a mano se presenta sin un claro favorito.

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