León

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Lo de los gusanos de Serunión no es nuevo. Ya pasó en los colegios de Alicante y en los de Mallorca. ¿La causa? La línea fría, eso que, dicho en roman paladino, no es más que la pasta, el parné, el dinero, el apretarse el cinturón, que los niños también comen por encima de sus posibilidades y los gusanos son muy nutritivos. Además, en esta sociedad de molicie llena de ninis que han sido educados para tener tolerancia cero ante cualquier molestia, viene de perlas que, de vez en cuando, se den cuenta de que no hay manás que valgan, que esto de comer no es un derecho porque sí, que no, que tienen que merecerlo. Cuando seas viejo comerás huevos...

Esta muy requetebién lo de la empresa, que ya ha pedido perdón y ha asegurado que no volverá a ocurrir, y eso que ya le había pasado en más sitios... Examen de conciencia, dolor de los pecados y propósito de enmienda. Já. Para tranquilizar a los padres, además, se ha extralimitado en sus funciones asegurando que los gusanos no son tóxicos.

La Junta, de momento, se ha quedado tan ancha. Oye, pues nada, lo que tiene que hacer el consejero de la cosa es encargarle a Serunión los cátering para sus almuerzos de trabajo. Pero que lo sirvan con línea fría y todo, que si los niños en edad de crecer pueden tolerar alimentos viscosos, ya me dirán los consejeros. De momento sólo han aparecido gusanos en cinco colegios. Eso es lo que se ve. Pero ¿qué será lo que no?

Ahora, que el problema no es la empresa (no sólo). El problema es un sistema que tiene en su seno la semilla del mal. Que no se juega con las cosas de comer es mucho más que una frase. No se juega con la educación, con la sanidad y, desde luego, no se juega con la alimentación de los niños. La adjudicación de los comedores escolares no puede estar basada en el precio. Eso es una infamia. Si a la empresa no le compensa (a la vista de los números, está claro que sí) el negocio, que lo deje. Pero lo que de verdad es indigno es que la administración no vigile ni sancione y que bonifique a la baja.

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Yo creo que la infancia debe ser una prioridad para el Estado y que un lugar que destierra la ética alberga una sociedad muerta. Yo creo que para que haya chamanes con tarjetas opacas —también cerquita, muy cerquita de nosotros— que se gastan el dinero público en clubs a las tres de la tarde tiene que haber niños que coman gusanos y creo que es responsabilidad de todos decidir si tenemos las tragaderas tan anchas.