La opinión del lector
Agradecimiento al personal de San Juan de Dios
Me dirijo al personal de San Juan de Dios con todo mi cariño y agradecimiento por el trato con los enfermos. Mi padre Francisco fue uno de ellos, que durante un largo tiempo recibió sus atenciones y generosidad. En nombre de mi familia, el mío y el de él en particular nunca lo olvidaremos.
Rouco: cabeza
pensante y cercana
En homenaje a Antonio María Rouco Varela, tras su reciente promoción de la Archidiócesis de Madrid recordamos algunos de sus mensajes más celebrados en la memorable JMJ madrileña de 2011, junto con un breve perfil de su extensa actividad vital. «La profesión de la fe cristiana es la principal seña de identidad de España, que al igual que Madrid, no es inteligible sin su bimilenaria tradición católica». Para añadir a continuación: «Las Jornadas Mundiales de la Juventud son inseparables del inolvidable venerado y querido san Juan Pablo II, el papa de los jóvenes».
La clave de Juan Pablo II es su encendido amor a Jesucristo. Este entusiasta amor a Jesucristo es precisamente lo que fascinaba a los jóvenes, que comprendían que, de este modo, ellos eran amados por el papa de verdad. Y a los jóvenes reunidos en Madrid: «No lo dudéis, Jesucristo os muestra el camino y la meta de la felicidad. No sólo a vosotros sino también a vuestros amigos alejados de la fe».
El egregio cardenal Rouco, nacido en Villalba (Lugo) en 1936, conjuga el rigor del canonista con la ternura y sencillez del pastor. Su empuje y su iniciativa le han puesto, además, siempre en primera línea de fuego. Fue vicerrector de la Universidad Pontificia de Salamanca, arzobispo de Santiago de Compostela, Relator General de la II Asamblea Especial para Europa del Sínodo de los Obispos y miembro de cinco importantes dicasterios en el Vaticano, La formación de los sacerdotes y de los propios laicos también ha sido una de sus principales preocupaciones. En 1995 el señor arzobispo de Madrid inició las gestiones para que se constituyera la facultad de Teología de San Dámaso, que desde hace poco tiempo, ha sido erigida como Universidad Eclesiástica. En 1998 el hoy santo Juan Pablo II lo hizo cardenal y desde 1999 fue presidente de la CEE salvo en el trienio 2005-2008 y este último año
Todos dentro y fuera de la Iglesia reconocen los méritos de Rouco Varela, un hombre con gran sentido del humor, sereno, cercano y capaz de aglutinar a los sectores más variados de la sociedad, la política, la cultura e incluso el mundo empresarial, si se trata del bien común. El cardenal abogó por una legislación más protectora de la familia, pero sobre todo urgió al gobierno a corregir y mejorar la normativa sobre el matrimonio porque compromete seriamente el bien común.
«Tucho», hipocorístico familiar, no buscó el aplauso fácil del gustar a todos. Se atrevió a hacer lo que tenía que hacer. Peleó por un espacio de libertad y ganó. Y eso se aplaude en la tierra y es premio seguro para el cielo.