AQUÍ TE ESPERO
La perversión
Cuando se pervierten las cosas y no son como deberían todo puede corromperse. Y esto es lo que ha pasado. Resulta que ahora vienen en la Diputación a darse golpes de pecho y decir que no volverán a contratar a dedo —o por invitación, que viene a ser lo mismo— que se volverá al concurso para hacer todas las contrataciones y adjudicaciones con la exigible publicidad en el Boletín Oficial de la Provincia.
Acabamos de caernos del guindo de que tanta adjudicación se hacía sin luz ni taquígrafos. Confieso que creía que la única manera de adjudicarse las contrataciones públicas era por el sistema de plicas cerradas y de libre concurrencia tras su publicación en el BOP. Pero no. Desconozco cuándo dejó de hacerse así. Pero seguramente que desde ese día la corrupción se instauró en los despachos oficiales y el desenlace ya se lo pueden imaginar. Aunque no será el final lógico de todo delito de enriquecimiento ilícito, por la sencilla razón de que la ley española está hecha, como ya se ha dicho «para el robagallinas», pero no para el ladrón de guante blanco. Por eso no creo que llegue la sangre al río y que las penas que les caigan a nuestros próceres-cacos tampoco serán para echarse a temblar. Y lo más sangrante: no creo que devuelvan un solo euro al erario público.
Pero si ahora hemos sacado la lupa para mirar todas las contrataciones, se me ocurre una que habría que examinar de cerca. No sé si hay dinero por medio, pero lo que sí está en juego es la salud pública infantil de los miles de niños leoneses y de toda la Comunidad que fían su alimentación los días lectivos a una empresa como Serunión.
No entiendo que la Junta de Castilla y León se empecine en mantener el servicio con esta empresa. No sólo porque los gusanos llegaron a la sopa de cinco colegios de León, sino porque también pasó lo mismo en uno de Palencia y esta empresa ya había tenido problemas similares en provincias levantinas. Con esos precedentes, y después de conocerse el nulo control que llevó los gorgojos a los platos de los comedores y de prometer la empresa que no volvería a suceder, resulta que ocurre lo mismo esta pasada semana en un colegio de La Rioja... ya veo el propósito de enmienda de Serunión.
Algo huele mal y sería lógico que se hicieran públicos los contratos que la Junta firmó con la empresa y cómo se adjudicó el servicio. Porque no vale con ser honrado, también hay que parecerlo y con esta actitud la Junta a mí no me lo parece.