EDITORIAL
EDITORIAL: Es urgente frenar el deterioro de las prestaciones sanitarias
Las consultas de los especialistas de los hospitales públicos de la provincia, es decir, los de León y Ponferrada, acumulan una lista de 18.567 pacientes que esperan una cita médica o una prueba diagnóstica. En medio de este gran atasco sanitario, los responsables del área reconocen que los servicios de traumatología de los hospitales leoneses son los más colapsados de todas las especialidades médicas de la comunidad autónoma. Más de 3.800 pacientes —no hay ningún otro servicio hospitalario en ninguno de los centros públicos de la Castilla y León que sume tantos— se encuentran en estos momentos a la espera de que un traumatólogo evalúe su estado.
Y no sólo eso, porque es que además la provincia de León ocupa los primeros puestos por saturación en servicios como cardiología, digestivo, endocrinología, rehabilitación y reumatología. Por el contrario, los hospitales leoneses mejoran la atención en otras especialidades médicas y tienen muy reducida la agenda de atenciones pendientes en cirugía maxilofacial, cirugía plástica, hematología, neurociruría, oncología y unidad del dolor.
Pero más allá de la importancia que se le quiera dar al valor absoluto de las cifras, o incluso relativizarlas, hay un argumento clave para el análisis que merece ser tenido muy en cuenta: el crecimiento del 21,33% de esas listas en sólo seis meses a partir de los de los 15.301 tomados como referencia, es decir, 3.266 pacientes más. La realidad es tozuda incluso más allá de las cifras estadísticas y el deterioro de los servicios es visible en la realidad que se vive cada día y que es la consecuencia de una hecho cierto: la asignación presupuestaria por paciente es ahora un 10,4% inferior a la del año 2010. Hace frío en medio de la crisis y los recursos son escasos, pero hará mucho más si termina por resquebrajarse el que hasta ahora era el pilar más sólido del bienestar de la ciudadanía.