Diario de León
Ponferrada

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L a trampa es la siguiente; el juez Ruz podrá seguir con el caso Gürtel si lo pide. Pero si lo pide, se arriesga a anular todo el proceso. Un juez de apoyo en la Audiencia Nacional sólo puede dedicarse a «asuntos de nuevo ingreso o pendientes de señalamiento» y es el magistrado titular el que se debe encargar de los casos «en tramitación».

No lo digo yo. Lo dice la Ley Orgánica del Poder Judicial. Y los abogados de Bárcenas lo saben. Los asesores del PP lo saben. El presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, lo sabe también. Y lo sabe, por supuesto, el propio juez Ruz.

Y lo repito por si no ha quedado claro. El órgano de gobierno de los jueces, con una mayoría nombrada por el PP, ha sacado a concurso la plaza que ocupa de forma interina Pablo Ruz en lugar de prorrogar su comisión de servicios para que acabe la instrucción del mayor caso de corrupción de nuestra democracia. Lo hace a pesar de que el juzgado ya tiene titular hasta 2016, el juez Carmona, al que ofrecieron un puesto de nueva creación como magistrado de enlace en la embajada española en Londres para que no diera guerra. Y si Ruz pide continuar en la Audiencia como juez de refuerzo del nuevo ‘titular suplente’ de Carmona puede anular todo el proceso.

Si no lo pide, quienes han diseñado toda esta sucia maniobra argumentarán que ha sido el propio Ruz el que no ha querido continuar la investigación. El PP ganará tiempo, posiblemente un año, antes de que el nuevo titular se ponga al día. Lo justo para que pasen las elecciones.

Será, además, un juez amedrentado. Está por ver si tendrá el coraje de Garzón, el primer magistrado apartado del caso, el valor que ha demostrado Pablo Ruz, que le salió rana al Gobierno cuando se atrevió a registrar la sede del PP en la calle Génova y señaló a Ana Mato como beneficiaria de la trama, o la independencia de Gómez Bermúdez, el juez del 11-M, al que también cerraron la puerta pensando que Ruz sería más dócil.

Es un escándalo. Se mire como se mire. Lo cuenten como lo cuenten. Y quien mejor lo está contando es el periodista Ignacio Escolar: «Cuando al PP le va mal con un juez, no cambia de abogado, cambia de juez».

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