EDITORIAL: Los esfuerzos en favor del oso pardo ya dan frutos
El problema de la barrera que aislaba desde hace muchas décadas las dos poblaciones de oso de la provincia ha pasado a la historia gracias a la implantación del llamado corredor interpoblacional. Desde hace tiempo se ha trabajado para eliminar ese ‘muro’ que impedía una renovación de los animales de la zona oriental de la provincia, que padecían un serio problema de endogamia, lo que deterioraba cada vez más su mapa genético.
Pero ese corredor que poco a poco se ha ido poniendo en marcha ha conseguido que ambas comunidades —la occidental y la oriental— lleguen a relacionarse según se ha podido concretar en los últimos estudios genéticos. Se recogen ahora los frutos de mucho esfuerzo humano y económico para facilitar la comunicación y la reproducción de los osos pardos de ambas zonas de la provincia. En la parte con mayor peligro, el área de Riaño, se han detectado siete osos con características genéticas de la zona occidental y en 14 de los ejemplares se ha comprobado que existen ya características de ambos territorios.