AQUÍ TE ESPERO
La Inocente
En esta moda de llamar a las cosas no por su nombre, sino por el que sería mejor que tuvieran para que todos se enteraran, sigue denominándose como la San Silvestre a la última carrera del año, aunque evidentemente ya no se celebre el 31 de diciembre. Ayer hubo una edición más en León, que en esta ocasión debería haberse llamado la Inocente por corresponder al 28 de diciembre y que también puede bautizarse como la Dominical, por aquello de que se pretende realizar en el futuro siempre el último domingo del año.
El empeño deportivo de los leoneses propicia que proliferen como las setas las carreras, populares o no, por asfalto, campo a través o incluso peñas arriba. La organización de carreras atléticas es algo que ha aumentado de forma considerable y no es sino la consecuencia lógica de los miles de personas que vemos cada día correr por calles y carreteras, entrenando, en un afán de mantenerse en forma unos y de conocer sus propias limitaciones otros.
Hace años que León se dio cuenta del filón que representa y así la San Silvestre es una cita de competición familiar ya tradicional, buscando cada uno mejorar su marca y superar al hermano, amigo o compañero.
Ya me gustaría que fuera una inocentada lo del Palacio de Congresos, que va a batir todos los récords de dinero gastado para nada. Y su mantenimiento nos va a costar un ojo de la cara. Pero como nunca se va a paralizar el proyecto, una vez que se aprobó (ejemplos hay de cosas que se paralizaron, pero en este caso nadie se ha atrevido a intentarlo por vía judicial) se sigue adelante con los faroles y ahora es el Gobierno quien envía los últimos 10 millones de la parte que le corresponde. Pero las deudas siguen: la Junta debe 18 milones y el Ayuntamiento 12. El coste total es de 76,2 millones. Por ahora, que a lo peor aumenta la factura final. ¿Se imaginan lo que podría haberse hecho en León con ese dinero, unido al de otros proyectos megalómanos? Así seguimos como estamos, pero más entrampados cuando toque pagar el mantenimiento.
Para finalizar, y aprovechando que pronto llegan los Reyes Magos quiero —inocente de mí— pedirles a SS MM que traigan unos cuantos kilos de pintura para que Poridad pinte las líneas blancas que separan los carriles de las calles asfaltadas. Lo hicieron en octubre y siguen sin pintar. Los Reyes nos ayudarán... ¡Feliz Año 2015!