CORNADA DE LOBO
Sin palabras
T iempo... alto el juego y el fuego... lenguas quietas... escribe Rudolf Ortega en la edición catalana de El País y ya en las tres primeras líneas deja bien claro el asunto: Hi ha un grup de paraules, d’origen hispànic, que fa més de vint anys que circulen amb tota impunitat, lingüística i legal .
¡¿Circulan en Cataluña palabras de origen español con total impunidad?!... ¡lamarededeu!... pordiós, qué desfachatez y desafuero... creí que acto seguido diría ¡que las detengan!
El artículo trataba en concreto de la paraula «pelotazo» para la que aún no han encontrado los catalanes su término equivalente, así que desde hace veinte años anda el «pelotazo» muy chulo e impune en todos los medios catalanes hablados o escritos... en este caso usan cursivas como diciendo «de eso no tenemos»... y es verdad: ante el deshonroso pastelón de los Pujol, tan enorme como Monserrat, los catalanes han tenido que reconocer que, efectivamente, la cosa no tiene nombre.
Y propone este Ortega (Gasset ausente) tres alternativas catalanas a «pelotazo»: cacau , cacao, que en catalán coloquial significa dinero, pasta o bienes, aunque aquí nos evoca fregado, lío, marrón y, si es mental, confusión... la segunda es febreda , febrilidad, por lo de la fiebre del oro... y una tercera, inventada por él, lucrera , que intuyo como lucro vicioso o así... ¡y ya no habrá que mancharse con el español diciendo «pelotazo» como hasta hoy!... aunque también sugiere unir fiebre y lucro, acuñando la expresión definitiva: lucre febril (como acuñan también moneda propia para inflar a Montoro la gaita y ponerle cuernos al Banco España).... lucre febril , qué poesía y qué cojones... lucro febril... Paco Flecha, ya puestos, habría dicho con más gracia rizada «lucro enfebrecido».
En fin, Rudolf, no te esfuerces. La gen catalana seguirá diciendo pelotazo (o pelotasu en l’Alt Empordà) y entendiéndolo a la primera sin llamar al traductor.
Ahora bien, si tratas de prohibir la circulación del español, adelante con tu guerra y con la nació , pero no se te ve ese mismo repelús con el inglés que infecta tu llingua... lagarto, lagarto.
Las dictaduras y revanchas de las lenguas le dejan a uno sin palabras.