LA GAVETA
Tierra botillo
C uando parece que cede el fragor de la guerra de los cálices, la que enfrenta a las ciudades de León y Valencia en la misteriosa pugna por decidir cuál de los dos sagrados recipientes fue utilizado en la Santa Cena, está empezando ahora una nueva y triple rivalidad. La del botillo berciano, la del botelo gallego y la del butelo bragantino. Siendo los bragantinos los nuevos combatientes en estas justas gastronómicas.
Se trata, para bien, de una lidia pacífica en la que cada región defiende y canta su embutido. Y aunque el botillo solo es leonés —como bien acuñó en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española nuestro ilustre paisano y filólogo nacido en Lombillo de los Barrios don Valentín García Yebra— no hay que despreciar a los competidores del célebre proyectil berciano. Un alimento bravo que para uno tiene significados muy sentimentales. No en vano mi primer premio literario fue el del festival del botillo de Bembibre en el remoto 1986.
Gran alegría recibí a cuenta del prodigioso artefacto.
Más revelador es el componente sociológico y geográfico de esta batalla de paz y carne de cerdo. Donde los portugueses de Braganza han dado un paso al frente presentando su egregia vianda en la ciudad de Zamora, en el extranjero para ellos. Una osada incursión que, sin duda, no tardará en ser contrarrestada por el botillo berciano, que bien podría publicitarse en el mundo luso desde la bella y misteriosa tierra de Tras-Os-Montes. En el Gran Hotel de Vidago, por ejemplo. O en la plaza de Braganza donde luce su humilde catedral.
Pues bien, a cuenta de estos empeños comerciales, ya tenemos delimitada Tierra Botillo. Que es la prolongación sur y sureste de la Tierra de Cunqueiro. El gran escritor lucense solía situar su narrativa más propia y raigal en la mitad norte de la vecina provincia de Lugo. Desde el mar Cantábrico hasta la capital. Y es probable que al sur de la ciudad romana y amurallada sea donde empiece la tierra Botelo de Galicia. Un reino cartográfico que luego se prolonga por el oriente de la provincia de Orense, ese país gallego que también es algo leonés no en vano depende parte sustancial de su territorio de la diócesis de Astorga. Y por algo será esa dependencia, que los que hacían los mapas de los obispados hace mil quinientos años sabían interpretar muy bien los arcanos de la etnografía. Y los de la chacinería, cabe colegir ahora.
Tierra Botillo es el sur de Lugo, el este de Orense, el Bierzo todo y, la zona alta del Tras-Os-Montes portugués y el borde fronterizo zamorano. Y es que bercianos, gallegos del interior, trasmontanos y sanabreses compartimos un mundo propio, original y literario. Somos medio millón de ibéricos nostálgicos de Viriato esparcidos por dos estados, tres regiones, cinco provincias o distritos bajo un gran símbolo crucial y verdadero: el botillo.