FRANCAMENTE
En el reino de los cielos
P onferrada parece abocada a estrenarse, allá por mayo, en esto de tener un mandamás en femenino. Después de toda una vida de alcaldes sobando el bastón de mando municipal, la ciudad estrenará, previsiblemente, alcaldesa. Ángela. Gloria. Como diría otro incombustible en esto de presentarse a las elecciones municipales, ‘Todo parece indicar...’ que más que en un ayuntamiento, nos vamos a encontrar en el reino de los cielos.
Sin embargo no adelantemos acontecimientos. Hasta llegar a aquella fecha, tanto en una como en otra trinchera, las candidatas deberán enfrentarse a más de una ráfaga de ‘fuego amigo’. Y, como se suele decir, no hay cuña que haga más daño que la de la propia madera.
Pero está claro que cuando lo que está en juego es el dejar de tocar poder, sentirse importante —aunque sólo sea para fardar ante el cada vez más reducido grupo de aduladores— o decir goodbye a un complemento de la nómina mensual, los hay que no conocen ni a Dios. No será la primera vez que vendan su alma al diablo, expertos como son en acuchillar a diestro y siniestro si lo que está en juego es lo que realmente les importa: lo suyo.
Lo que está sucediendo esta semana en la agrupación de Ponferrada me ha hecho recordar lo que alguien ya le advirtió al entonces secretario comarcal, a raíz del descabezamiento de la agrupación. Entonces hubo a quien no le pareció descabellado aquello de la disolución ejecutada un paso más allá, llegando a plantearle, medio en broma, medio en serio deshacerse de la sede, o en caso de no encontrar comprador, sembrarla con sal, para que no volvieran a germinar determinados hábitos del pasado.
Es evidente que no se tuvo en cuenta tan disparatada propuesta, algo que alguno y alguna, a día de hoy, y tras una semana en la que han volado cuchillos en los cónclaves celebrados en la sede de General Vives, lo estará lamentando.
Seguramente, tan enfrascados como han estado en batallas intestinas, ni tiempo habrán tenido para darse cuenta que el ‘enemigo’ ya ha encontrado la candidata que estaba buscando.
Seguro que se intentan consolar con el panorama que se le presentará a su contrincante cuando se enfrente al reto de hacer las listas. En la primera toma de contacto de ayer, algunas caras presagiaban tempestad.