NUBESY CLAROS
Otras autopistas
A lgo se mueve en León. No busca réditos políticos (debe ser lo único), ni se asienta en agravios centenarios. No mira al pasado. Ni siquiera al presente. Tiene la vista puesta en el futuro, aunque es consciente de que éste se siembra aquí y ahora. No debe pasar inadvertido, porque es una de las grandes inversiones para asentar las bases de lo que queremos ser. Y no necesita partidas presupuestarias ni depende de los ajustes de déficit. Está ahí, pero es un horizonte que hay que desvelar.
El Foro USA-León sacudió ayer las tal vez adormecidas expectativas e inquietudes de cientos de jóvenes leoneses. Ni se compra ni se vende, sólo se muestra. Se expone el camino que han recorrido talentos como quizá son los suyos, de la mano de quienes apuestan por la excelencia y el conocimiento, por el empuje de lo peculiar y lo entusiasta, sin centrar su foco en el currículum, el presentismo o lo convencional.
Cientos de alumnos se arremolinaban entre bocado y bocado de pizza alrededor de otros jóvenes (unos de edad, todos de espíritu) que exponían con brevedad y sencillez cómo se cimenta un proyecto personal y profesional de éxito. A menudo, para propia sorpresa del protagonista. En Estados Unidos, porque según insisten hay muchas cosas en las que nos llevan décadas de ventaja.
Podemos discutir o no este último punto, pero lo cierto es que nuestros jóvenes tienen oportunidades globales en un mundo global. ¿Por qué la mayoría de ellos siguen atrapados en la dinámica local? Desconocimiento, contaminación del entorno, falta de autoconfianza,... Ayer se vio en Industriales talento que fue becado abriendo los ojos al talento que puede tener en las becas, que están ahí, un motor de futuro imparable. Una oportunidad de oro para despaletar la tan quejumbrosa como improductiva resignación leonesa. No la que hay, sino la que nos quieren hacer creer.
Quizá sean estas las infraestructuras que necesite esta provincia para salir adelante, tanto o más que los asfaltos y vías que aparecen y desaparecen al compás de las citas electorales. Ojalá sean estas nuestras oportunidades para remontar el vuelo. Es el talento de los jóvenes el que debe cimentar también nuestra autovía hacia el futuro.
Con un poco de suerte será verdad eso que dice mi amiga Elena pellizcándose el michelín al salir del gimnasio: «¡Debajo de esta grasilla hay unos músculos de acero!». El músculo del talento capaz de atisbar otros horizontes para crecer. Pero ¡ojo! Hay que pelear porque vuelvan.