EDITORIAL: Indicadores peligrosos para el futuro de toda la Comunidad
El Observatorio Económico de Castilla y León pone cifras al grave problema que tiene la Comunidad a la hora de afrontar el futuro. El inapelable envejecimiento de su población, sumado a la creciente tendencia a la emigración de los jóvenes e incluso de los inmigrantes por la falta de trabajo, encaminan al conjunto de la autonomía y a buena parte de sus territorios hacia una situación de grave desequilibrio demográfico.
El dato facilitado ayer por este observatorio dirigido desde el Colegio de Economistas de Valladolid es suficientemente evidente: El gasto sanitario subirá en diez años un 50% porque la población de la Comunidad está cada vez más envejecida. Una alerta que pone de manifiesto, por una parte, el fracaso de tantos planes e iniciativas de desarrollo como se han anunciado desde hace muchos años tanto a nivel autonómico como nacional para paliar los problemas del Oeste y centro de España. Pero también la necesidad de que dentro del conjunto del país se mantengan las políticas de reparto de los recursos para evitar que en las zonas con mayores problemas demográficos sus comunidades tengan cada vez menos fondos públicos para atender a sus ciudadanos de una manera conveniente. La solidaridad entre los territorios y dentro de las propias comunidades se hará cada vez más imprescindible a medida que los problemas se vayan agravando con un incremento de las desigualdades.
Castilla y León será la comunidad que sufrirá la mayor pérdida de población en los próximos años. Se estima un retroceso en 15 años de más de 224.000 habitantes. Y con casi un 24% de personas mayores de 65 años. El llamado ‘suicidio demográfico’ está empezando a enseñar sus primeros efectos. Urgen políticas de desarrollo y que fijen población. Ahora llega la recuperación y la Comunidad tiene que buscar alternativas viables.