TRIBUNA
Sobre aniversarios guerreros
E l pasado año 2014 se conmemoraron los 100 años del comienzo de la Primera Guerra Mundial y en ese año se cumplieron los 78 desde el comienzo de nuestra Guerra Civil. De igual manera, se celebraron los 75 años del principio de la Segunda Guerra Mundial.
Si se trata de buscar efemérides militares, la historia nos ofrece un amplísimo abanico para elegir. Por ejemplo, se cumplen 153 desde el principio de la Guerra Civil en Estados Unidos, 144 años desde la rendición de Napoleón III a los alemanes en Sedan, 363 años desde el final de la guerra civil británica que acaba con la Monarquía y proclama la República, 366 años desde el final de la guerra europea de los 30 años, 200 años desde el final de los 22 años de guerras contra la Francia revolucionaria y Napoleón. Han pasado 561 años desde el final de la Guerra de los Cien años, que realmente duró 116 años.
Recientemente, un periódico anglosajón recordaba que los Estados Unidos han estado en guerra 222 de sus 239 años de existencia, es decir, el 93% de su historia.
Un ilustre Catedrático de Derecho Internacional Público en la Universidad de Madrid en los años sesenta centraba su curso sobre «el Derecho y la Guerra», y formulaba a su comienzo preguntas tan atractivas como ¿La guerra es evitable? Los alumnos escuchábamos que en toda la Historia escrita de la Humanidad no hay registrado ni un solo año sin guerras, lo que llevaba a algunos autores a proclamar la inevitabilidad de la guerra ya que ésta sería un hecho sociológico unido al hombre. Citaba a Ludendorf «Si vis pacem, para bellum», si quieres la paz, prepárate para la guerra, utilizado en la guerra fría por las dos superpotencias, armadas hasta los dientes en un equilibrio de terror, pero sin guerra.
Pero nos advertía también de su reverso: «Si vis bellum, para pacem», que podría traducirse como que si quieres guerra, prepara la paz. Es decir, lo que no ha hecho por ejemplo Estados Unidos al entrar en las guerras de Irak y Afganistán del siglo XXI, de las que no sabe cómo salir.
En la actualidad nuestro mapa está lleno de conflictos en los que se producen muchas muertes a diario por enfrentamientos a veces de difícil explicación.
La enumeración de guerras habidas no tiene límites, por ello no tiene sentido el recuerdo, solo el olvido lo tiene. El hecho militar, el instinto de defensa, el impulso agresivo está dentro de los genes de la humanidad.
Estos se pueden reconducir a través de mejoras en educación, en la tolerancia, o en recursos sanitarios, también con los diálogos entre naciones. Pero la realidad se obstina una y otra vez en dar muestras de una tenacidad obsesiva en la continuación de conflictos en medio mundo.
No hay soluciones o remedios instantáneos, pero sería muy útil promover el estudio de una Historia objetiva que analice las causas, los orígenes de aquellas guerras y que permita ir eliminando o descartando de nuestras cabezas la posible repetición de aquellos hechos.
¿Conmemorar el aniversario del principio, o del final de tal guerra o cual enfrentamiento armado?
No gracias.