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Juan Carlos Lorenzana (Zana). minero prejubilado
León

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T ras la tremenda noticia de la entrada en concurso de acreedores de la Vasco, tremenda en cuanto a desoladora, y el, parece que inevitable ERE, al que van a volver a condenar a los mineros, quiero, con estas palabras, solidarizarme con mis compañeros y con sus familias.

Alentarles, dentro de lo posible, para que no caigan en el desánimo. Decirles, con la voz de quien comprende lo que por sus cabezas pasa, que mientras mantengan viva la esperanza, tendrán una oportunidad. Recordarles que no hay mayor derrota que la que se acepta como invariable, que una cosa es estar perdiendo y otra, muy diferente, haber perdido. Y también, y más importante, que, aunque parezca imposible, esta situación se puede revertir.

La decisión de no apostar por el carbón nacional (no perder de vista este dato), es una decisión tomada en la calle Génova, donde tiene su sede el PP, y, por tanto, modificable. Sencillamente, solo hay que «cambiar» la calle donde se toman las decisiones. Lo extraño, mis queridos compañeros, es que insistamos, una y otra vez, en negar este hecho. Es muy dificultoso encontrar vías de solución, mientras sigamos estancados aceptando su estrategia de despolitización del problema. Mientras no seamos conscientes de quiénes son los culpables, los verdaderos culpables, (en esta caso, el PP), no tendremos posibilidad alguna de solucionar este complicado problema. Permíteme que te diga, con todo el cariño y el respeto, que mientras sigas pensando que no hay relación entre tu voto, a la alcaldía, a la presidencia de la Junta, en las europeas y a la presidencia del Gobierno, mientras sigas pensando, y votando, de esa manera, estarás alejándote de la solución.

Mi querido compañero, si sigues pensando que son los sindicalistas los culpables, que ellos son parte del problema y no parte de la solución, mientras pienses eso, sin siquiera hacer la reflexión de porqué, si son un problema para ti, no estás tú de sindicalista, mientras olvides que tú sin ellos, y ellos sin ti, no sois nada, mientras esto pienses, estarás haciéndole el juego, directamente, a quienes apuestan por tu marginalidad.

Sé que de nada, o de poco, sirven las buenas palabras. Pero es lo único que tengo, lo único que puedo daros. Eso y mi apoyo personal para la lucha. Lucha, sí, lucha en defensa del sector, lucha en defensa de las comarcas y de sus gentes. Lucha por nuestro presente y nuestro futuro. Lucha, que, aquí, es sinónimo de defensa.

Soy consciente de que de nada sirven los «ya te lo advertí», que esa frase, más allá de la mal entendida satisfacción personal que algunos egos necesitan, no soluciona ningún problema, por eso no saldrá de mi boca (teclado), ningún, como digo inútil, reproche. Pero esto anterior no quita para que tengamos en cuenta el pasado y su importancia en el presente, fue don Pío Baroja quien nos dijo que el pueblo que no recuerda su pasado está condenado a repetirlo. Y esta amnesia, no sé si inducida o no, hace que vea, con enorme preocupación, cómo las cosas empiezan a repetirse, miméticamente, a como se produjeron en el pasado reciente, en ese pasado donde se germinó lo que ahora nos acaece. Sí, veo con preocupación como los representantes locales del PP, vuelven a rasgarse las vestiduras en defensa de una minería que ellos, sí, ellos, son los que están condenando.

Veo como hacen, otra vez, de muro de contención, como exigen que se eliminen las connotaciones políticas de este problema. Ciertamente, no sé que me enfurece más, si el cinismo hipócrita de quien, desde su trono gordonés, solo piensa en su carrera política, o la «locura» en la que parece hemos caído todos los mineros. Y uso el término locura porque pienso que tuvo razón el genial Einstein cuando nos dijo que, «la locura es hacer lo mismo una vez tras otra y esperar resultados diferentes».

Pero miremos hacia el futuro, (sin olvidar el pasado), quitémonos ese aura de mala espina, de pesimismo, de derrotismo, que intencionadamente nos han inoculado. Hay solución. Me gustaría que me creyeseis cuando os digo esto. Me gustaría que creyeseis que hasta el instante definitivo del cierre de la mina, e incluso después si me apuráis, con lucha y organización, todo se puede cambiar. Ellos, los del lobby eléctrico y sus ejecutores del PP, son los que están interesados en que creas que no hay nada que hacer, porque mientras así lo creas, no te organizas y no luchas. Y si no te organizas y no luchas, tu futuro sí que es negro.

Compañero, la política energética no es una de las leyes de la naturaleza, no, no es una ley inamovible, inmanejable, incuestionable. Es sencilla, y en este caso, cruelmente, una decisión política. Que el PP retirase la clausula de obligatoriedad de consumo de carbón autóctono a las térmicas, es una decisión de marcados tintes especulativos, en los que el PP de Rajoy, Soria, Herrera y el alcalde de La Pola (no olvidar la línea de mando y sumisión), se ha posicionado del lado de la eléctricas, ignorándoos, ignorándonos, a los mineros, a vuestras familias, y a las comarcas..., aunque, leyendo al subdelegado del Gobierno, uno pensaría que más que ignorar lo que han hecho es reírse en vuestra, en nuestra, cara.

Si lo pensamos fríamente, en estos momentos, realmente, lo único que podemos perder es el tiempo para informarnos, y una vez informados, forjar ideas y tomar las decisiones, individuales y colectivas, oportunas. Porque, parafraseando a M. Friedman, uno de sus filósofos de cabecera, «las ideas tienen consecuencias...» y una buena idea puede ser pegarle una patada en el culo a quien dice defenderte y defiende, por acción u omisión, a las eléctricas.

Minero, el futuro, y dentro del futuro, el laboral, está ahí y, en él, en ese futuro, con todo lo extraño y complicado que os parezca esto que os digo, mandáis vosotros. No mandan las eléctricas, ni tampoco el PP, no lo olvidéis, mandáis vosotros.

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