LA VELETA
Problemas de juventud
U n análisis recién publicado sobre las últimas encuestas del CIS y de Metroscopia ha puesto de relieve el hundimiento del apoyo de los jóvenes —el tramo de edad de 18 a 24 años— a los grandes partidos tradicionales. Se trata de un fenómeno reciente, que empieza en 2011 y se ha precipitado en los últimos tiempos. El problema es común para PP, PSOE e IU pero mucho más intenso para el primero Algunos datos reveladores son éstos: en términos de intención de voto directo, el PP tenía en 2011 el 30,2% de los votantes más jóvenes; superaba la intención de voto total (28,3%). Y en enero de 2015, la intención de voto de ese tramo de edad es de sólo el 4,3% (la intención de voto total ha caído mucho, hasta el 12,9%, pero ningún otro partido registra una proporción tan alta, del triple, entre voto joven y voto total). La intención de voto joven destinado al PSOE, por su parte, ha caído desde el 39,5% deabril de 2008 al 13% en enero. Como habrá deducido el lector, el voto joven se canaliza hacia Podemos y Ciudadanos, con porcentajes muy altos que están todavía en fase de estabilización (el boom de Ciudadanos ha sido en los últimos meses).
Estas cifras, que indican la existencia de un serio problema actual para los partidos clásicos, no pueden sorprender a nadie en un país que, aunque está saliendo de la crisis, mantiene un paro juvenil del 53,5% según la EPA del cuarto trimestre de 2014 (en la Eurozona es del 23,6%). Estamos en presencia de un problema claramente estructural, que, como sucede con la desigualdad. no se resolverá espontáneamente con el simple crecimiento económico: requiere terapias específicas que impidan que se consolide la postergación sistemática de la juventud. El drama es grave, categórico: nuestro sistema educativo, más caro que la media de la Ocde y sin embargo de los menos eficientes, produce un insoportable fracaso escolar y no consigue capacitar para el ingreso en el mundo laboral. ¿No es lógico que esos jóvenes desconfíen profundamente de las formaciones políticas que han alumbrado esta situación y que no son capaces de ponerle remedio? Probablemente nos estemos equivocando si pensamos que el surgimiento de Podemos y de Ciudadanos, los partidos que hoy concentran el voto joven, son sólo la consecuencia de la crisis y de la corrupción. Es probable que éstos hayan sido factores desencadenantes de una revolución silenciosa que ha afectado a las mentes y las conciencias pero la verdadera razón del hastío hacia el sistema establecido es la falta de respuestas de éste a los problemas de la juventud, a la necesidad de instalarse de las jóvenes generaciones, a la urgencia de proceder ordenadamente a una renovación generacional constante que asegure oportunidades a nuestros hijos, a quienes deben reemplazar a los actualmente instalados conforme la inexorable evolución de las generaciones.