LA LIEBRE
Eran gigantes
No es para que se asuste la familia, pero nos hemos puesto a decidir si tener un tercer hijo por lo de asegurar que alguno se quede en León, después de que esta semana nos asaltara el INE con la noticia de que ya sólo uno de cada tres nacidos aquí vive en la provincia. El dato nos prologó otra jornada del 23 de abril, que es la fecha en la que a los leoneses nos patrocina cada año la Junta una jornada de compras en el Ikea de Parque Principado, mientras la Encuesta de Población Activa se empeñaba en bajar para llevar la contraria a los responsables gubernativos que defienden que el empleo sube y en mitad de la escalera a lo mejor se encuentran. No hacía falta ni la corona de los héroes de 1808 para encender la soflama leonesista, pero apareció la Agencia Tributaria con un informe que señala la existencia de una trama de 110 millones de euros ligada a las autorizaciones de parques eólicos. Llevábamos treinta años a vueltas y, al final, entendimos lo que querían decir con hacer Comunidad.
El ventilador le dio en la cara a Tomás Villanueva, que arrastra 20 años a la derecha de Herrera con sus maneras delicadas y su hablar pausado salido del diafragma, como si tuviera siempre un gato sobre las rodillas para atusarlo. Una más de las polémicas que le persiguen, como el pago de un sobrecoste de 30 millones de euros por la sede de la consejería en Arroyo, la compra de terrenos para el polígono de Portillo a 20 euros el metros cuando antes habían sido adquiridos por intermediarios a 5 euros o el informe, tapado durante 6 años, sobre las prejubilaciones mineras de la familia Lamelas. Un fruto más de la red clientelar alimentada por la Junta para tejer una administración paralela, sustentada en más de un centenar de sociedades instrumentales que sortean el control público, en la que el astuto abogado que medró como cachorro de Aznar ha funcionado a su aire, ante la indolencia del presidente autonómico. Ahora, ya en la puerta, le aparecen los inspectores con las fotocopias de los movimientos de sociedades vinculadas a altos cargos y políticos del PP, como Pujalte o Federico Trillo, cuyo hermano es delegado territorial en Valladolid, y a empresas como la vallisoletana Collosa, adjudicataria de los contratos de mantenimiento de carreteras leonesas durante años y años. No le quemó el sol cuando las licencias solares, pero esta vez Villanueva se ha encontrado con que los molinos eran gigantes.
Ni hablamos de cómo deja la economía leonesa tras su paso por la Consejería. Esta el tema como para tener otro.