FUERA DE JUEGO
Sin oasis
En Cataluña vivieron en un oasis de la ignorancia durante muchos años hasta que alguien pronunció aquello del 3% y empezaron a desvelarse los secretos de la familia Pujol... y de otras muchas de Pedralbes. Y resultó que aquello del presunto oasis ajeno a la corrupción pasó de ser una verdad de esas que casi se hacen ciertas de tanto repetirlas, a exhibir sus ‘verdades’ al caer un espeso telón que tapaba esas y otras muchas vergüenzas.
En la tierra que por aquellos lugares consideran como su enemiga directa, la imperialista Castilla, también se está cayendo en las últimas semanas el ‘taparrabos’ propagandístico y se produce una auténtica primavera en la que florecen singulares ‘acontecimientos’ aunque curiosamente siempre en los mismos huertos.
De aquello de los huertos en los que nunca se ponía el sol —de las subvenciones— nunca más oímos hablar y casi lo teníamos olvidado hasta que empezaron a soplar vientos de tormenta porque resulta que, en verdad, no eran molinos los que se movían, eran sobres que se agitaban con verdadera energía.
Parece que a esas tierras castellanas de los molinos de viento no llegaron los informes que avisaban de lo ocurrido en la otra energía, la que extraen unos a los que se aplica el convenio de la construcción o el del transporte mientras las compensaciones por la sufrida vida del minero se reparten entre Ordoño y la plaza de Lazúrtegui. Estaban sumergidos esos informes en las profundas galerías de los cajones de esa Delegación de la Junta de la que por aquel entonces salió por la puerta de atrás el ‘número dos’ aquejado de una insolación que arrastró hacia el calor de los infiernos a más de uno.
Y es que en ocasiones hay edificios que parecen malditos. Todo lo que hoy vuelve a la luz en los informes periciales o en los juzgados tiene los mismos tiempos y los mismos epicentros. Vientos, insolaciones, cajas descerrajadas o incluso mineros de corbata se escondían entre ese inmenso gigante de cristal de Eras de Renueva y el de Arroyo de la Encomienda, del que hasta se cuestiona la legitimidad de sus cimientos. Ahora todo esto retorna regurgitado y se entrecruzan los dedos que intentan indicarnos donde está la Estrella Polar que nos guíe hacia la verdad. Parece claro que por estas tierras, entre tanto molino, carbón ‘ensuciado’, caja de tocamerroque o ‘insulabarataria’ de Arroyo o Eras lo que se dice oasis, oasis... tampoco hubo.