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PEDRO TRAPIELLO
León

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Tengo que ponerte unas letras, rapaza, ya que tú te has hartado de ponerlas en nuestra pared tapándola con chorradas, grafismos y coloretes chillones (chillan tanto, que hasta rompen el sueño de los pardales que duermen en el alero de enfrente).

Deduzco que eres una grafitera que se pretende bizarra por la firma con que rubricas todos tus gritos de spray, «Guarras team» (¿eres equipo o firmas así por abultar?).

Y sí, es una guarrería el rastro que dejas, pero no me irrita tanto tu mierda desfachatada con la que vas ensuciando paredes, como el hecho de no verte ningún atisbo de originalidad, quiero decir que eres vulgar, paleta y copiona. Y esto, en nuestra casa, es delito.

Desde que nació hace décadas como grito suburbial en las grandes ciudades norteamericanas, el mundo del grafiti ha sido casi exclusivamente masculino, jóvenes ágiles en noche entrada que salen por patas o se la juegan pintando un convoy entero del metro de Nueva York... después, la colonizada panda juvenil hispana copió al milímetro esas letronas chirriantes y nadie distinguiría las que se ven en Torrelodones de las que colorean los barrios de Chicago... y de estos copiadores, tus hermanos mayores, has ido a beber tú, necia rapaza, a recopiar sin rubor, sin enmienda o adorno propio, a calcar... y lo calcas, lorita: mismo diseño, letras y colores (aunque tú abusas de morados y lilas, tan feministas)... y la misma obsesión por dejar estampada la firma, el yo... es curioso, hay quien considera «arte urbano» toda manía de pintar paredes, pero sería la primera vez en la historia del arte que la firma ocupa la totalidad del cuadro... y eso mosquea un rato y me impide darte el tratamiento de artista que quizá estés exigiendo para maquillar tus complejos, pues supongo que no estarás esperando que además te aplauda cada vez que salgo a la calle y las paredes me dan guantazos con tu ostentosa, hortera y gritona firma: «Guarras team».

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Sócrates te manda sus cariños, pero dice que si tú eres el resultado de un cruce entre mona y loro, difícilmente confía en que tenga algún arreglo lo tuyo, lo de machorra y macarra... pero agradece tu sinceridad, guarra.